[Fotos] El 2025 en fotos; 12 meses + 12 fotos

Fotografía

Con esta será la 19ª ocasión en la que publico en mi Cuaderno de ruta mis 12 fotos para los 12 meses del año que se va.

Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Este año, también son todas digitales. Pero realmente, eso es algo que importa poco. Y en la entrada de ayer se pudo ver el equivalente a esta entrada, pero basada en la fotografía con película tradicional. Y en la de antes de ayer, el repaso a los viajes. Tradiciones personales para los fines de año. Que nunca son mi época favorita.

Y aquí van. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. En esta ocasión, sólo una por mes.

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

[Fotos] El 2025 en fotos; con película fotográfica

Fotografía

Como viene sucediendo en los últimos años, la fotografía con película fotográfica tradicional es un componente importante, esencial diría yo, en la práctica de mi afición a la fotografía. Con una cámara para película fotográfica, especialmente las de cierta época y ergonomía, el ponerse a hacer fotos es inmediato. Sin las decenas de opciones que hay que configurar en una cámara digital. E inmediatamente te centras en la foto, y no en el chisme. En el último año he utilizado con mucha más frecuencia el formato medio en la Hasselblad 500CM, probablemente a costa de la Fujifilm GS645S Wide 60. Y, especialmente en el último cuatrimestre, la Leica M6, con nuevos planteamientos por mi parte. También he experimentado mucho menos en lo que se refiere a tipos de película. Poco a poco he ido configurando una panoplia de emulsiones que me vienen bien habitualmente, con resultados previsualizables.

Fujifilm Instax SQ6.

Y por supuesto, como podéis ver entre estos párrafos, no he descuidado la fotografía instantánea. Nada de Polaroid. Me cansé de las consistencias de esa película. Como ya comentaba en años anteriores, la Instax es una película muy superior, pero sus cámaras son una porquería. Así que, a mitad de año, me decidí a encargar el respaldo NONS Instant para la Hasselblad 500CM. Y así, mientras en la primera mitad del año las fotos están hechas con la Fujifilm Instax SQ6, una vez probado el respaldo en la cámara de formato medio, ya no ha habido vuelta atrás, no he usado otra cosa. Ya no dependo de los azares y limitaciones de una mala cámara.

Hasselblad 500CM con NONS Instant Back.

Antes de hacer un rapaso mes a mes del año os recordaré que mi actividad en fotografía instantánea la podéis encontrar en @carlos.carreter.instant, y que el resto de actividad fotográfica con película tradicional está en @carlosenplata. Y que suelo comentar mis experiencias fotográficas, tanto las exitosas como los fracasos en una nueva plataforma, Substack y Carlos en plata. Así que vamos con un repaso, mes por mes.

Enero – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800. Ana, Anu y Marta en una fotografía irrepetible, porque Marta nos ha abandonado para siempre hace pocas semanas. Es el motivo de elegir esta fotografía para este mes.

Febrero – Olympus Pen F con Kodak Ektar 100. Muchos desplazamientos a los barrios rurales y pueblos del área metropolitana de Zaragoza, especialmente hasta el verano. En la fotografía, la Cartuja Baja de Zaragoza.

Marzo – Hasselblad 500CM con Kodak Gold 200. En primavera no pueden faltar las flores. Y desde hace unos años son clásicos los tulipanes del Parque Grande de Zaragoza.

Abril – Ondu Pinhole 612 Multiformat con Fujifilm Neopan 100 Acros II. Abril suele estar marcado por la celebración del Día Mundial de la Fotografía Estenopeica a final de mes. Este año no pudo ser la celebración colectiva. Pero igualmente salí a primera hora de la mañana para celebrarlo.

Mayo – Camara Safari Indiana Jones con Ilford FP4 Plus y un pequeño flash Viltrox. El fiasco del viaje a China lo compensé en parte asistiendo a un taller de fotografía con flash, antes de iniciar el viaje alternativo a Sicilia. Además de equipos más serios, me llevé esta pequeña Werlisa cosméticamente modificada para introducir un toque lúdico a la actividad. Pero siguiendo las pautas del taller.

Junio – Hasselblad 500CM. En este mes aún aprovechaba el final de la primavera para fotografiar en la naturaleza, incluso en la que encontramos en el medio urbano.

Julio – Leica M2 con Adox HR50 y filtro IR720. El curioso anuncio de Leica de que iba a comercializar una película en blanco y negro bajo su marca hizo que inmediatamente los sabios dedujesen bajo que otra marca se vendía. Lo más probable esta que usé en la estación de Alagón con un filtro IR720 para aprovechar su sensibilidad extendida al infrarrojo cercano.

Agosto – Hasselblad 500CM con Harman Phoenix. Harman sacó la segunda versión de su película experimental para negativos en color. No me he sentido con ganas de usarla. Pero me quedaba algún rollo de la primera versión en formato 120, y la usé en el recinto de la Expo 2008.

Septiembre – Leica M6 con Adox HR50. Pese a la vistosidad de los resultados en el infrarrojo cercano, como más me gustó usar esta pelícual fue con un sencillo filtro amarillo. Con su grano fino y su buen contraste, da buenos resultados.

Octubre – Leica M6 con Ilford FP4 Plus. Como decidí usar esta cámara en viajes, la usé mucho también en otros entornos, para estar plenamente familiarizado con su uso. Y eso supuso también la vuelta al uso frecuente de la FP4 Plus como más me gusta, con una subexposición de un paso y un revelado prolongado.

Noviembre – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800. Las películas ISO 800 expuestas a IE 500 me gustan mucho para usar con formato medio. Ofrecen colores sutiles, y son muy usables con carácter general. Si hay mucha luz, se pone un filtro gris neutro y se ajustan los parámetros de exposición al gusto.

Diciembre – Leica M6 con 8Hundred Film. Esta variante de la película cinematográfica de Kodak reenvasada para uso fotográfica me ha dado una mezcla de alegrías y resultados discutibles a lo largo del año. También expuesta a IE 500, para un grano más fino que otras películas de la misma sensibilidad nominal.

[Fotos] El 2025 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Viajes

Llegamos al final de 2024. Un año… marcado por el fiasco del viaje a China, que iba a ser el viaje principal del año, y quedó sustituido por un viajecito de una semana por Sicilia. Que no está mal. Y como relativa compensación, un viaje inesperado, no previsto, a Japón, el cuarto que hacemos, y que estuvo muy bien. Fuera de los destinos más masificados y trillados del País del Sol Naciente. Y así comienzo hoy el repaso de fin de año, fundamentalmente un repaso fotográfico, que es lo que me apetece, como de costumbre desde hace ya un buen montón de años en este Cuaderno de ruta. En mi carpeta con fotografías de viaje he registrado quince subcarpetas, es decir, quince viajes de mayor o menor duración. Van desde la excursión en el día a algún pueblo aragonés, incluso de la propia provincia de Zaragoza, en cuya capital vivo, hasta algún viaje intercontinental saltando al otro extremo del continente euroasiático durante una o dos semanas. Así que mi concepto de lo que es viajar con la cámara al hombro es muy amplio. Así que sin más, vamos con el repaso. Con fotos.

Recordad que podéis ver regularmente fotografías de mis viajes, tanto actuales como de antaño, en mi cuenta de Instagram dedicada a ello.

30 de enero – Gerona

31 de enero – Madrid

15 de febrero – Daroca

5 a 7 de marzo – Campo de Criptana y Alcázar de San Juan

19 de marzo – Tudela

16 a 19 de abril – Alemania

13 a 19 de mayo – Sicilia

Junio, julio y agosto – Canfranero; Riglos, Ayerbe, Tardienta

15 de junio – Ochagavía y Sos del Rey Católico

26 de junio – Madrid

15 de agosto – Fitero

29 de agosto a 1 de septiembre – Luxemburgo y Tréveris

20 de septiembre – Valderrobres

28 de septiembre – Madrid

30 de septiembre a 7 de octubre – Japón

23 a 25 de octubre – Andalucía

[Cine] Affeksjonsverdi (Valor sentimental) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Noruega, claro, navegando por uno de los fiordos y en el ferrocarril de Flåm.

Affeksjonsverdi (Valor sentimental) (2025; 59/20251221)

Probablemente la última entrada cinematográfica del año, aunque espero ver al menos una película de estreno más antes de acabar el año, para alcanzar las 60. Pero en los últimos días, a pesar de haber comenzado el disfrute de mis últimos festivos del año, no he encontrado momento para ir a las salas de cine. A lo que hay que sumar otro fenómeno. Las salas de Zaragoza que programan en versión original, han eliminado buena parte de esta oferta para atraer a los estudiantes de vacaciones, no vaya a ser que se interesen por los idiomas extranjeros y por el cine sin adulterar. España y las exhibidores de cine que dicen «fomentar la cultura» «semos» así. En fin. Vamos con esta interesantísima película del danes Joachim Trier, con sabor a Bergman, aunque con formas actualizadas al siglo XXI.

Ambientada en Noruega, comenzamos la película siguiendo las peripecias de una actriz de teatro noruega (Renate Reinsve) que aúna un tremendo terror escénico con un notable éxito en sus actuaciones. Mantiene relaciones familiares con su hermana historiadora (Inga Ibsdotter Lilleaas). Todavía en duelo por la muerte de su madre, de repente llega un día el padre, director de cine sueco (Stellan Skarsgård), del que se encuentran relativamente extrañadas, y le hace la oferta a la actriz de protagonizar una película sobre su madre, la del director, una antigua combatiente noruega contra los nazis que se suicidó después años después de la guerra. Esto levantará ampollas familiares y la hija actriz rechazará la oferta, por lo que el director buscará a una actriz internacional reconocida (Elle Fanning) para atraer financiación. Pero esto no arreglará necesariamente las cosas.

Como ya he mencionado, y se puede deducir del argumento que he esbozado, y de lo que no he contado para no destripar la película, los temas son profundamente bergmanianos. Familias disfuncionales, que arrastran traumas y deudas del pasado, conflictos no resueltos, cuando se presenta la ocasión que servirá… o para romper del todo la familia, o para redimir los pecados y reunir a aquellos ligados por la sangre y separados por el carácter. La realización que hace Trier es mucho más meritoria de lo que parece. Todo parece sencillo y directo, pero es una realización sutil, acompañada de un guion preciso, milimétrico, una excelente fotografía, sonido y diseño de producción.

Y todo ello al servicio de un reparto que está en absoluto estado de gracia. Intérpretes poco conocidos en nuestras latitudes con las excepciones de Skarsgård y Fanning, pero que muestran una sutileza, una versatilidad y una capacidad interpretativa muy notable, dentro de las mejores tradiciones del cine nórdico, cuando se dedicaban a más cosas que a los asesinatos tipo nordic noir. Todavía se dedican a ellas, pero no nos llegan, mientras nos machacan con los típicos muertos en paisajes gélidos. No hay paisajes gélidos, no hay muertos… sí hay muertas, pero no asesinadas,… y otras cosas,… hay un paisaje cálido con emociones revueltas y reflexiones profundas sobre la familia.

Sinceramente, esta película, aun sabiendo que venía respaldada por buenas críticas y por el éxito en festivales como Cannes, ha sido una muy agradable sorpresa. De las que me gustaría que llegasen muchas más a las pantallas de cine. Es película multilingüe, razón de más para verla en versión original.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Nuevo teleobjetivo para fotografía de naturaleza

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de aves en las zonas verdes de Zaragoza con Panasonic Lumix G9 II y Panasonic Leica 100-400 mm f4-6.3 II.

Como he sido muy buena persona, Papanuel me ha traido un nuevo «ojo» para mis cámaras micro cuatro tercios. Que son las viajeras y las de naturaleza. Y ya lo he empezado a usar, con aves muy comunes, que normalmente no atraen la mirada de los más aguerridos fotógrafos pajareros, pero que a mí me han venido bien para hacer las primeras fotos con el nuevo objetivo. Y para ir entrenando, porque me falta mucho todavía para ser un fotógrafo de naturaleza habilidoso en distintas disciplinas.

[Cine] Wake up dead man: A Knives Out mystery (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Los de la catedral de Canterbury no son católicos como los de la película; pero también sufren separaciones, como cuando ellos se montaron su chiringuito a más gloria de un rey polígamo.

Wake up dead man (2025; 58/20251214)

No tenía muy claro si quería o me interesaba ver esta película. La primera de la saga fue estupenda, divertida, con miga, bien interpretada, una sorpresa ver como se actualizaba el género del whodunit. La segunda fue entretenida, lo pasé razonablemente bien, pero sin que levantara en mí los entusiasmos que tantos expresaron. Me extrañaron mucho las muestras de admiración ante un producto adecuado para una noche de diversión en casa, pero sin más. No tenía el mismo carisma. De hecho, mi recuerdo de ella es mucho más difuso. Así que una nueva entrega del detective Benoit Blanc (Daniel Craig) dirigida por Rian Johnson, pues bueno… ya veríamos si tal.

Si la primera entrega metía el dedo en el ojo del racismo en la sociedad norteamericana, y la segunda en el mundo de los muchimillonarios, en esta ocasión la cosa va con los fanáticos religiosos de extrema derecha. La historia se cuenta fundamentalmente desde el punto de vista de un joven sacerdote católico (Josh O’Connor), que es enviado por el obispado para controlar, si puede, los excesos de un viejo sacerdote (Josh Brolin), responsable de varios escándalos por sus excesos, y que no hace más que perder parroquia, salvo un pequeño grupo de extraños adeptos de lo más variopinto, con la sacristana (Glenn Close) al frente. Pero en estas estamos cuando el viejo sacerdote es asignado en una peculiar versión del asesinato en una habitación en el que nadie pudo entrar y nadie pudo salir.

Vamos a ver… lo explicaré por la vía rápida, esta película me parece inferior a la primera y ligeramente superior a la segunda, pero con un ligero agotamiento de la fórmula. Se deja ver sin mayores problemas, y entretiene. Tiene un nivel de realización similar, y un nivel de interpretación no tan interesante. Me da la impresión de que muchas de las figuras que aparecen en el cartel, acuden por un interés más alimenticio que por interés artístico. Y hay nombres interesantes, ademas de los mencionados… Mila Kunis, Jeremy Renner,… entre otros. Llama la atención que en la temporada de premios estén considerando a O’Connor como actor de reparto frente a Craig como principal, cuando da la impresión de que aparece más en pantalla el cura que el detective. No he minutado las presencias, así que puedo estar equivocado.

Conclusión… lo dicho para la segunda película. Un producto adecuado para una noche de entretenimiento en casa, en las frías noches del invierno. Ha durado más de lo que pensaba en cartelera, probablemente para nutrirse de los no abonados a Netflix. Porque no tardó en ser estrenada en la plataforma que la financia. Y ahí se que tendrá tirón entre los abonados. Entretenimiento para las fiestas de Navidad, con una crítica hacia los extremismos religiosos llena de tópicos con poca profundidad real.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; de muchos, uno

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Últimas horas de la tarde y primeras de la noche en Bilbao; donde de alguna forma acaba en un momento dado nuestra protagonista de hoy.

Muy probablemente, Apple TV+ está realizando algunas de las series más estimulantes de la actualidad. Especialmente en el ámbito de la ciencia ficción y las distopías. Si ya es un evento largamente esperado las nuevas temporadas de Severance, hay otras varias, aunque yo no haya visto todas, que merecen el aplauso de crítica y público. No mucho público, porque de las plataformas de contenidos que existen en la actualidad no es de las que tengan más número de suscriptores. Pero globalmente estos reciben un plus de calidad. Y en esas estamos cuando llega en el último trimestre del año una de las más sorprendentes e interesantes; Pluribus.

La serie venía precedida de cierta expectación puesto que su creador y uno de los productores es Vince Gilligan. Si os vais al enlace y comprobáis en que otras series ha participado, lo entenderéis. Aunque son series que, por mucha calidad que tengan, a mí nunca me habían enganchado. Cosas mías. En cualquier caso, si sumas estos antecedentes con la premisa original, desde luego tenía que probar a ver. Y probé y me quedé. Es una de las series con las que mejor me lo he pasado este año. Una vez más, la buena ciencia ficción es aquellas que nos habla, no de marcianos o aventuras interestelares y cosas de esas, sino de nosotros mismos. De la naturaleza, de las fortalezas y debilidades del ser humano. Aunque para hacerlo incluya marcianos, o aventuras interestelares, o cosas de esas.

La premisa de la serie que he mencionado… Mmmmm… Pluribus procede de uno de los lemas de los Estados Unidos, E pluribus unum. O en castellano, De muchos, uno. Originalmente hace referencia a la naturaleza federal de los Estados Unidos en el momento de su independencia del Reino Unido. A partir de las treces colonias de la costa atlántica de Norteamérica que se rebelaron, se conformó un único y fuerte país, que ganó su independencia. Pero se ha aplicado en otros contextos. No se va mucho filosóficamente del lema belga, L’union fait la force; la unión hace la fuerza. Lo curioso es que parece que la frase original en latín, hacía referencia a una receta de cocina, indicando que un determinado plato resulta mejor o más exquisito que el conjunto de sus ingredientes por separado. Qué cosas no.

La cosa es que, en un planeta Tierra muy similar al nuestro, se recibe en un momento dado una señal de radio potente y claramente extraterrestre, que es descifrada, comprobándose que se trata del código en bases púricas y pirimidínicas de una secuencia de ARN. El ARN, ácido ribonucleico, tiene distintas funciones en la biología de las células vivas, pero en algunos casos, especialmente en virus, es el código genético de los mismos. En las células procariotas y eucariotas, el código genético viene codificado en el ADN, ácido desoxirribonucleico. Y claro, en lugar de desconfiar y tomar extremas precauciones, alguien monta la mencionada cadena de ARN y da lugar a una infección vírica que se extiende por todo el mundo y cuyos efectos, aparte de matar a unos cuantos millones que reaccionan mal a la infección, es que hace que todos los seres humanos del planeta queden integrados en un única mente colmena, perdiendo su individualidad. Afirmando que nunca han sido tan felices. Toma ya distopía sin necesidad de un dictador.

Pero hay trece personas no afectadas. Que reaccionan de forma muy distinta. Puesto que los «otros» están dispuestos a satisfacer sus intereses, alguno (Samba Schutte) decide llevar adelante una vida hedonista de placeres. Parece que la mente colmena, muy ética en determinados aspectos, no mata animales o plantas para alimentarse, lo cual es un obvio problema de subsistencia a medio y largo plazo, no tiene inconvenientes en prostituir a algunas de sus miembros al servicio del individuo. Qué cosas. Otros de los trece, quieren integrarse en la mente colmena. Pero hay dos que no, y que quiere resistirse y revertir la situación. Una de ellas, una americana de Nuevo Méjico (Rhea Seehorn), la protagonista, además está muy cabreada porque uno de los muertos en el proceso de infección es su pareja, su esposa. Aunque algunas de sus percepciones se modificaran cuando conozca a una mujer (Karolina Wydra) que actúa como interlocutora, y por la que se sentirá atraída. El otro es un paraguayo (Carlos-Manuel Vesga), con una actitud casi paranoica. Y a partir de este punto de partida, cualquier cosa puede pasar.

Lo primero que hay que considerar es que los creadores de la serie, inspirándose en diversos clásicos de la ciencia ficción, en lo que se producen invasiones de cuerpos por entes extraterrestres, o situaciones posapocalípticas con un único superviviente, consiguen hacer un producto realmente original. A partir de ahí, los temas que trata la serie son diversos unos más claros que otros, y algunos susceptibles a la interpretación del televidente. Puede ser una situación muy abierta, no siempre dirigida por los creadores. Obviamente, en lo inicial está el duelo y la ira por lo perdido por parte de la protagonista, que mueve sus primeras reacciones y motiva sus principales decisiones. Matizadas por otras cuestiones como es la necesidad de interacción humana, la difícil carga de la soledad, incluso en una mujer tan ferozmente individualista como es esta escritora de Albuquerque.

Por otro lado, como ya he mencionado, estamos ante una sociedad tremendamente distópica. No hay dictadores, no hay sufrimiento, aparentemente existe la felicidad, pero no hay individuo y no existe la libertad. Las acciones vienen determinadas por el deseo de los lejanos creadores del virus, a 640 años-luz de distancia, de crear una única mente biológica. Al cabo, el objetivo final de la nueva situación es desarrollar las nuevas herramientas para seguir propagando el virus por la galaxia, por el universo. El fin del individuo y del libre albedrío, suponiendo que desde el punto de vista físico este exista. Una mente colectiva que se presenta como ética, pero que dará suficientes muestras de que el fin justifica los medios para llegar a su objetivo final. Muchos pueden ver en ese virus una metáfora de los distintos regímenes o ideologías políticas que pretenden negar la individualidad del ser humano, o incluso podría verse como una metáfora de la inteligencia artificial que llegaría a suplantar y suprimir la toma de decisiones por parte de los individuos. Como digo, es muy susceptible a interpretaciones.

Todo lo anterior viene apoyado por una realización impecable, unos guiones milimetrados y por unas interpretaciones más que notables. La serie tiene garantizada una segunda temporada. Y como en muchas de estas producciones, la primera temporada es un establecimiento de la situación. Lo que venga a continuación es la autentica lucha, en este caso entre dos individuos, muy dispares entre sí, contra la mente colmena en que se ha convertido el resto de la humanidad. Y los últimos minutos del noveno y último episodio son una declaración de principios de que, a partir de ahora, todo vale. Altamente recomendable.

[Fotos] De cómo llegó a mi cierta cámara fotográfica que me gusta usar

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. De cómo llegó a mis manos una Pentax MX y fotos realizadas con ella y película Kodak UltraMax 400.

En 1997 nos visitó el gran cometa Hale-Bopp, un espectáculo visual que duró mucho tiempo sobre los cielos de la Tierra. Este cometa se anunció con antelación, aunque fuera difícil prever que se viese con tanta vistosidad. Y en aquel momento pensé que sería bueno dedicarse un poquito a la fotografía astronómica de alguna forma. Y a mí se me ocurrió que la mejor solución para fotografiar el cielo, sin depender de las pilas de una cámara, era una cámara réflex mecánica, con la que se pudiese fotografiar en modo bulb B. La gran paradoja es que, aparte de las fotografías del Hale-Bopp que hice en aquellos momentos, y que tengo que rescatar, nunca la usé para fotografía astronómica. Con el tiempo, muchas cosas pasaron. Y el mundo de la fotografía cambió y evolucionó. Pero es una de las cámaras que más me gusta usar.

[Libro] Celia en la revolución – Elena Fortún

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El sol se pone sobre Madrid, como metafóricamente se puso en España y llegó la oscuridad con el comienzo de la guerra civil.

He empezado a recopilar distintas lecturas que, de una forma u otra, podemos considerar como «clásicos», aunque esta es una categoría que siempre me ha costado un poco definir. A nivel personal. Lo que para algunos son títulos clásicos, para mí son libros de antaño, sin más. Claro. Son los que sobrevivieron al paso del tiempo… de lo mucho o poco que se escribiera en la época. Quizá eso es lo que defina mejor un «clásico»; el libro que es capaz de sobrevivir al paso del tiempo. Porque, de lo muchísimo que se publica hoy en día… ¿qué sobrevivirá al paso de los años? ¿Qué se estudiará en los institutos de educación secundaria y bachillerato dentro de unas décadas? ¿Se les llamará «clásicos»? Pero para otros lectores y eruditos, los clásicos son otra cosa. El caso es que entre los volúmenes que he recuperado, he leído este que algunos consideran un «clásico», aunque en realidad, en su época, no se publicó ni se leyó. Fue un inédito que se publico en 1987, 35 años después de la muerte de su autora.

Muchos consideran clásicos los libros para niños y adolescentes de Elena Fortún, pseudónimo de Encarnación Aragoneses Urquijo. Una mujer moderna de la primera mitad del siglo XX que vivió conflictuada por las tensiones sociales respecto al papel de la mujer en su tiempo, y por los propios conflictos sociales y políticos que asolaron España (y buena parte del mundo) en esa época. Y especialmente se consideran clásicos los de la serie Celia, en los que va siguiendo el desarrollo de una mujer desde niña y adolescente hasta que se hace mujer. Aunque los relatos relativos a la adultez del personaje… muchos no los consideran como propios, puesto que contradicen el carácter original de la joven, y son el resultado de ser escritos bajo el régimen y la censura del fascismo militar y católico español. Por otra parte, ¿son realmente «clásicos» en el sentido de que han sobrevivido al tiempo y siguen siendo leyendo por el público para el que fueron pensados? Mira tú que lo dudo. Y más tras leer este libro. El lenguaje utilizado difícilmente conectaría con los niños y adolescentes actuales. Este libro es fundamentalmente un libro adulto, a pesar de que su protagonista, la Celia de todos los previos de la serie, tiene 16 años al comienzo del libro y 19 años al final.

Dicen que en este caso, Celia tiene una peripecia similar a la que sufrió la autora durante la guerra civil española. Si la autora paso inicialmente la guerra en Madrid, mientras su marido se alistaba en la aviación republicana y era destinado a Barcelona, en el libro es la joven adolescente la que se queda en Madrid mientras su padre, militar republicano de aviación, se va a Valencia y Barcelona destinado tras recuperarse de una herida, y finalmente la joven abandonará Madrid con estancias en esas ciudades, hasta que al final de la guerra, separada del padre y sus hermanas pequeñas, acabará embarcándose en un barco de exilados en Valencia con destino a Francia, con intención de reunirse en el país vecino con su familia. Y así termina, embarcando y desconociendo su destino futuro.

El libro que he leído corresponde a la edición de 2016, con prólogo de Andrés Trapiello, un escritor que no es especialmente santo de mi devoción, y que integra la escritora y al personaje en lo que llama la «tercera España», un concepto que parte de la idea de que entre los fascistas y los revolucionarios de izquierdas estuvieron los sufridos moderados. Ese concepto de una «tercera España» no me acaba de convencer. Pero ahora no voy a entrar en ello. Tenemos que ver en Celia simplemente la visión del español que se ve sorprendido por un conflicto que no quiere, que no ha buscado, pero en el que se ha obligado a vivir. La autora refleja en Celia los horrores que vive en el conflicto. Los horrores inherentes a la barbarie bélica y al conflicto civil, en el que el enemigo es el vecino. No creo que Fortún fuese «tercera España»; parece por lo que he leído que estaba más bien próxima al Frente Popular, y su marido se alistó al ejército republicano. Tampoco creo que fuese extremista, pero sí una mujer educada, moderna y demócrata.

En cuanto a la lectura del libro… me ha costado mucho acostumbrarme a su lenguaje, propio de aquella época. Y eso ha condicionado un poco incluso el tiempo que me ha costado leerlo. No es particularmente extenso. Creo que tiene un lenguaje que no aguanta el paso del tiempo, porque está dirigido a un público hipotético, sigue expresándose para los jóvenes de aquella época, aunque los temas sean muy adultos, un público que ya no existe. Es propio de un momento y un lugar. Sin embargo, tiene un interés indudable como testimonio histórico, de una época, y cómo se desarrolló.

[TV] Cosas de series; el anime de otoño de 2025 ya ha empezado a cerrar temporadas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. El santuario de Futami Okitama con las rocas Meoto Iwa, en Ise.

El título de la entrada ya lo dice todo. Estamos llegando a las últimas semanas de diciembre, hoy es el solsticio de invierno, por lo que termina el otoño, y con él, el último trimestre del año en lo que a programación televisiva se refiere también llega a su fin. Y el anime, la animación japonesa, suele organizar sus temporadas siguiendo los trimestres. Es cierto que hay temporadas que duran dos trimestres. O eventualmente alguna serie tiene una temporada cortita, o que empieza a mitad de trimestre para luego prolongarse por otro trimestre entero. Pero lo habitual, entre diez y trece episodios, por lo que las temporadas de diez a doce episodios han ido terminando en su mayoría, y las de trece, o de doce que se han saltado alguna semana, irán terminando la semana que viene.

No hay sido una temporada en la que hay encontrado grandes emociones. Series que me hayan enganchado de forma absoluta. Recomendaciones de las de «no te lo puedes perder». Nop. Hay algunos géneros que en los dos últimos años me han cansado. Como los isekai, ya sabéis, esos en el que el protagonista es trasladado a otro mundo, o las herederas de dragones y mazmorras… que con alguna honrosa excepción son todas demasiado similares como para que me interese el género durante mucho tiempo. Y lo que abunda también es el de grupos de amigos en su vida cotidiana, instituto, trabajo, aficiónese, deportes, que hablan de relaciones de amistad, eventualmente románticas, con algún punto de diferenciación entre ellas, aunque con esquemas muy similares. Estas, aunque también se repiten en sus tópicos más que el pepino de la ensalada, por algún motivo no me importa seguir viéndolas.

Pero vamos a mencionar alguna curiosidad. Por ejemplo, Let’s play: Quest-darake no my life es una serie que he visto más por curiosidad que por su interés neto. La verdad es que es flojita. Pero lo curioso es que es una serie de animación japonesa que adapta una historieta publicada inicialmente en internet, una webtoon, de una autora estadounidense, y la localización de la acción es Los Ángeles, o algo parecido. No conozco la obra original en cómic, pero tengo la sensación de que no está conseguida la adaptación. Y desde luego no está siendo muy valorada. Pretende profundizar en algún tema serio como la inseguridad social, la depresión, el estrés… hay apuntes de romance… pero ninguna de estos temas se trata con profundidad ni plantea un análisis mínima serio.

Es curiosa también una serie de amores y romances entre robots humanoides, Towa no yūgure [永久のユウグレ, algo así como crepúsculo eterno], e incluso tríos con algún ser humano incluido. Una serie de ambiente posapocalíptico, en el que los pocos humanos restantes tras una catástrofe mundial que enfrentó a inteligencias artificiales con los seres humanos, con un muy costosa victoria de estos últimos ayudados por los robots humanoides, se han ido organizando en sociedades organizadas reducidas con un nivel de desarrollo tecnológico inferior. Prometía más, pero se ha ido desinflando en una serie de tramas enrevesadas y con algún deus ex-machina que otro que no me gustan. Tampoco me ha convencido. En ingles/español la encontramos con los títulos Dusk beyond the end of The World/Yūgure. Aunque lo del título de la versión en español, no lo tengo claro.

Con la que me lo he pasado bien en bastantes ocasiones es con Saigo ni hitotsu dake onegai shitemo yoroshii deshou ka [最後にひとつだけお願いしてもよろしいでしょうか, toma ya título largo que viene a significar ¿puedo pedirte un último favor si te parece bien? ], en inglés May I ask one final thing?, muy similar, pero más corto. Es un isekai. Pero no lo parece. Porque la única que ha sido trasladada del mundo nuestro actual a un mundo de una época imprecisa donde existe la magia es la mala. Los principales protagonistas están en su propio mundo. La gracia es que la protagonista, una joven de la nobleza, comprometida con un príncipe, que la trata bastante mal, con desprecio, es finalmente rechazada por este, y ella decide prescindir de sus buenos modales y educación para dedicarse a acabar con los corruptos y enemigos del reino a puñetazos, mientras comienza una relación con el otro príncipe el bueno. Lo de los puñetazos en una coña tremenda. Claramente tiene su punto de parodia, que la hace divertida. La gente la puntúa alto. Para mí, va de más a menos, porque pasado el efecto de los primeros episodios de ver a una noble pija y mona dedicándose a dar puñetazos a diestro y siniestro, la cosa pierde un poco de interés. Pero es entretenida. Pero ya lo digo, sin tomársela en serio, más bien como la parodia que me parece que es.

Y de momento no voy a comentar más. Otras las dejo para cuando lleguen al final las que quedan pendientes.

[Cine] Nuremberg (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Unas imágenes de la ciudad bávara que da título a la película mucho más amables que las que surgieron de los años 30 del siglo XX.

Nuremberg (2025; 56/20251130)

Ya adelanto una cuestión; esta, para mí, ha sido una de las decepciones de la temporada. Esperaba con ganas esta película. Por el tema, los juicios de Núremberg, a los que se les puede sacar mucha punta desde muchos niveles. Por el reparto, con Russell Crowe como Hermann Göring y Rami Malek como psiquiatra que atendió a los principales acusados durante un tiempo, y el cuestionamiento ético del trabajo que realizó. Por un director, James Vanderbilt, que se ha prodigado escasamente como tal, se ha dedicado más a tareas de guionista y productor, pero de vez en cuando asociado a películas interesantes. Y por lo antecedentes, puesto que siempre me viene a la memoria la impresionante película de 1961 que trató también este tema, aunque con un enfoque muy distinto. Que menudo reparto tuvo aquella. Y sin embargo…

La película nos traslada a la detención de los oligarcas nazis tras el final de la guerra que no pudieron huir o suicidarse. Centrándose en la figura del asqueroso de Göring, una de las figuras más desagradables, y ya es decir, del perverso régimen fascista alemán. Y junto a él, un psiquiatra enrolado en el ejército al que se le ofrece la oportunidad de ser el responsable de que los encausados lleguen a juicio, y a la ejecución de las hipotéticas sentencias. Y que él ve como una oportunidad para estudiar a estos individuos, escribir un libro y ganar fama y prestigio. Así que… tampoco es una hermanita de la caridad, precisamente, puestos que sus motivos no son precisamente altruistas. Y alrededor, los organizadores del juicio, que quieren aprovechar los conocimientos sobre los acusados que el psiquiatra obtiene en la relación médico-paciente en favor de la acusación. No muy ético, ¿verdad? Dijéramos que en aquella época la bioética y la ética asistencial, aunque tenían unos principios establecidos, también tenían unas carencias que ahora sería largo detallar. Hablar de «ética militar» o «ética política»… parecería que estamos hablando del algún que otro oxímoron.

Hay muchos temas interesantes en este filme. Un análisis detallado de aquellos juicios es importante. De la naturaleza perversa del régimen nazi y de sus jerarcas caben pocas dudas entre las gentes de bien. Sin embargo, no existían precedentes, y siempre se ha puesto en duda la imparcialidad de la justicia de los vencedores. Los juicios fueron mucho más amplios que el juicio principal e inicial que se trata en la película. Y los juicios secundarios se realizaron en circunstancias muy diversas, y no siempre con las garantías procesales adecuadas. Y cuando interesó, especialmente con el estallido de la guerra fría, se frenaron e incluso se invitó a antiguos nazis, no muy conspicuos, a participar en la organización de lo que sería la República Federal de Alemania. En Japón todavía fue más escandalosa la manipulación de los norteamericanos con MacArthur al frente. Hirohito, al fin y al cabo, que fue obvio que había tenido graves responsabilidades en el conflicto, acabó siendo uno de los emperadores más longevos del País del Sol Naciente, y murió pacíficamente en la cama honrado por su súbditos/ciudadanos. Estados Unidos y Rusia, entonces Unión Soviética, fueron promotores de los juicios, pero hoy en día no reconocen la autoridad de los tribunales internacionales encargados de depurar crímenes de guerra y contra la humanidad. Fundamentalmente porque se reservan la potestad de perpetrar estos crímenes sin conceder el derecho a nadie de juzgarlos.

La figura de Göring, y su entorno familiar, que no renegó especialmente nunca de las acciones del jerarca nazi, hubiese merecido también un análisis detallado. Pero también algunas de las contradicciones derivadas de los cargos contra el desagradable militar de aviación. Uno de los cargos fueron los crímenes de guerra por los bombardeos que impulsó como responsable de la aviación de guerra alemana. Que fueron ampliamente superados en número, extensión y víctimas civiles por los aliados que ganaron la guerra y formularon las acusaciones. ¿O no? Y luego está la figura del psiquiatra, que es un manual absoluto de conductas inapropiadas por parte de un profesional médico hacia sus pacientes, y que también hubiera merecido un análisis más profundo.

La cuestión es que todos estos temas, en la película quedan diluidos, simplemente esbozados, queriendo abarcar mucho y apretar poco. Y especialmente el protagonismo que se le da al personaje interpretado por Malek, que acaba cansando y resultando muy desagradable, condiciona mucho al conjunto de la película. Malek no está especialmente afortunado con la interpretación en esta película. Aunque pongo una buena valoración por el trabajo del resto del reparto, y muy especialmente de Crowe… que se convierte en un Hermann Göring convincente e interesante. La película va constantemente lastrada por no saber donde quiere ir, por flirtear constantemente con cierto sensacionalismo y por no centrarse en los temas realmente importantes que realmente hubieran hecho del largometraje un filme de referencia. Me ha faltado poco para suspenderla. Pero bueno… se deja ver, aunque me dejase muy decepcionado.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Paisaje lúdico, ferroviario e industrial en los suburbios y barrios de Zaragoza

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Entorno industrial con Plaubel Makina 67 y Kodak Gold 200.

Hace un tiempo conocí a un fotógrafo, desconocido en general, no es profesional, no tiene presencia en internet o redes sociales, que de ciento a viento saca su cámara de gran formato para fotografiar por las periferias de las ciudades (relativamente) próximas al lugar donde vive. He coincidido en tres ocasiones más, cuando ha venido por Zaragoza. Y siempre disfruto viéndolo trabajar. En esta ocasión, yo también me llevé una cámara a tono. No de gran formato, que no tengo, pero si con un formato medio generoso. A continuación, algunas de las fotos tomadas en los entornos de la estación de Miraflores y de Casetas, un domingo por la mañana.