Cine – Nos vamos a divorciar y ¡hay dinosaurios en el vecindario!

Cine

Fotografías de dinosaurios realizadas en el Museo de Ciencias Naturales de Nueva York. Publicación disponible también en Substack.

The End of Oak Street (2026; 35/20260814)

Desde que Spielberg rescató a los dinosaurios cinematográficos, caídos en el olvido desde los tiempos en los que coincidían con esculturales rubias en bikini de piel (como aquí y aquí) en la gran pantalla, se han vuelto un elemento casi cotidiano de las carteleras de cine. No voy a decir que constantemente haya películas de dinosaurios, pero casi todos los años hay algo sobre este tema.

Reconozco que aquellas películas de los años 60 y muchos eran enternecedoras en su cutredad, hippismo y anacronismo. Grandes dinosaurios herbívoros devorando cavernícolas, o situar la época de los dinosaurios en “hace un millon de años”, con un error de -65 millones de años, al menos. Y mira que de la mano de un ex-Beatle llegó a haber una parodia de aquellas, una década más tarde, más infumable que las películas parodiadas. Lo cual no deja de ser hilarante y triste al mismo tiempo.

Pero ya con Spielberg, la cosa era serie. Se hablaba del ADN de la sangre de los dinosaurios en los mosquitos del ámbar. Y de las ranas hermafroditas. Todo muy “científico”. Y al mismo tiempo, una reiteración ad nauseam de la misma historia y de situaciones similares. Y mira que aquella primera de 1993 me pareció muy divertida. Ahora nos llega un vuelta de tuerca con dinosaurios a un vecindario de los suburbios de una ciudad ficticia en Michigan.

Su director, David Robert Mitchell, nos traslada a principios de los años 80, y le da a la película el espíritu aventurero de aquellos años. Aventura familiar, no muy larga de duración porque la historia son habas contadas, con una familia típica y tópica de norteamericana, papá que trabaja (Ewan McGregor), mamá ama de casa (Anne Hathaway), hija mayor adolescente (Maisy Stella) e hijo menor preadolescente (Christian Convery). Y los vecinos, unos más simpáticos y otros menos. Pero la idílica familia tiene problemas, serios, y… sólo un fenómeno extraño con agujeros de gusano que los lleven al jurásico con los dinosaurios podrá servir de revulsivo para que la familia vuelva a estar unida y feliz. Básicamente. Cómo no se les habrá ocurrido a las parejas a punto de divorciarse esta solución para salvar su matrimonio.

La película es muy entretenida. El guion… bueno,… la historia es tan absurda en tantas ocasiones, tan sin sentido, que no merece la pena preocuparse de ellos. Es una mera excusa para pasar noventa y algún minutos de correrías entre dinosaurios, con algunos momentos, eso sí, que rozan la brillantez, entre el humor, la parodia y el drama. Creo que el momento principal del personaje de Ewan McGregor que nos lleva de la carcajada generaliza a… bueno, no lo voy a destripar, es de lo más divertido y extraño que he vivido en tiempos en el cine. Pero lejos de ser un “salto del tiburón” que te saque de la película, es el clímax de lo que es y pretende ser la película. Un entretenimiento para todo el mundo.

Un entretenimiento de lujo. Porque normalmente no me hubiera yo visto yendo a ver esta película, salvo por el hecho de que me lo sugirieron una semana antes, porque se estrenaba en la sala IMAX de Zaragoza en versión original. Y tras la agradable experiencia de Ulises y compañía, queríamos confirmar que esta alternativa cinematográfica merecía la pena. Y ciertamente, la calidad en la realización, la acertada puesta en escena visual y sonora, el acertado ritmo de la acción y el no menos acertado hecho de su contenida duración, hace que la película, sin ser una obra de arte, sea un entretenimiento muy recomendable. Sin más pretensiones. Pero tan legítimo como cualquier otro producto cinematográfico que nos devuelva las sensaciones de lo que se supone que debe ser el cine. Puntos especiales para los intérpretes, especial para Hathaway, que consolida la película, permitiendo superar sus debilidades, las de la película no las de Hathaway, que las tiene y no pocas.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

Fotos – En Luceni con película negativa en color de formato medio (2)

Fotografía

Fotografías realizadas con Makina Plaubel 67 y Kodak Gold 200. Los datos técnicos de las fotografías los encontraréis en Carlos en Plata.

Segunda parte de la escapada ferroviaria, madrugando en las primeras horas de la mañana de un sábado de verano, en la línea ferroviaria de Zaragoza a Castejón (Navarra), apeándonos en la estación de Luceni.

Ya comenté que las fotografías las realicé con dos rollos de película con distintas emulsiones. La primera, con menos luz, apenas recién salido el sol, más sensible que ya mostré hace unos días, y la otra las de hoy, más saturadas y contrastadas. Mirad a ver cuales os gustan más.

Libro – Intimacies, Katie Kitamura

Literatura

Fotografías de La Haya, realizadas hace ya más de una década; en la Semana Santa de 2010, si mal no recuerdo. Publicación disponible también en Substack.

Leí en su momento un libro de Katie Kitamura, que me intrigó. Hace más o menos un año. Me dejó unas sensaciones, inicialmente contradictorias, pero poco a poco fue creciendo en mi memoria, y en esos momentos lo considero bastante bien. Norteamericana de padres de origen japonés, es una escritora de la que cada vez oigo hablar más, por lo menos en ámbito específicos. Escribe en inglés, claro esta, y este libro lo he leído en su idioma original.

Kitamura nos lleva en su novela a acompañar a una intérprete profesional, capaz de traducir varias lenguas, estadounidense, de origen mixto con uno de sus progenitores japonés, que acepta un trabajo en lo que tiene toda la pinta de ser la Corte Penal Internacional, aunque la menciona con otro nombre. Pero bueno… En La Haya, en Scheveninge, y tal y cual… pues eso, verde y con hojas. Tiene un contrato temporal y eso le causa cierta incertidumbre. Hace una amiga que un día presencia una agresión, y la protagonista conoce al agredido, y eso le causa cierta incertidumbre. Liga con un hombre que está en proceso de separación, con hijos, y no sabe qué sentimientos alberga este hombre hacia su ex, y eso le causa cierta incertidumbre. Y tiene que participar como intérprete en el proceso contra un peligroso señor de la guerra africano, muy violento, que le hace cuestionarse muchas cosas, y eso le causa cierta incertidumbre.

La novela trata de muchos temas. Sobre las relaciones, tanto las amistades como las románticas o las sociales en general. Sobre la violencia, a nivel micro, próximo, o a nivel macro, a gran escala en el mundo. En general, es una reflexión centrada en una persona de la que no sabemos cosas, yo la supongo en sus treinta y tantos, quizá cerca de los cuarenta, que vive su vida con incertidumbre. Con pocos valores sólidos.

Al igual que me paso con la primera novela de la autora, es un libro que crece con el tiempo. Aunque es muy distinto. En aquel había una pluralidad de universos que modificaban constantemente la naturaleza de las relaciones entre las personas. Y eso nos generaba incertidumbres. Aquí la incertidumbre surge de la propia naturaleza del mundo en el que vivimos. Y la forma en que los sucesos, desde los más pequeños hasta los más globales afectan a nuestra intimidad y a nuestro seguridad/inseguridad en el mundo en el que vivimos. Entiendo que sea una autora de la que cada vez oigo hablar más.

Fotos – El tren prototipo que se ejemplifica la desidia española por preservar su pasado

Fotografía

Fotografías realizadas en la estación de Castejón, Navarra, con Fujifilm GFX 50R y GF 80 mm. Disponible también en versión Substack.

No he elaborado entrada en Carlos en Plata explicando las cuestiones técnicas de las fotos. Con las fotografías digitales sólo lo hago cuando hay alguna novedad que merezca reseñarse. Pero este equipo Fujifilm ya ha pasado a constituir una parte importante de mis paseos fotográficos en este verano, sustituyendo en gran medida al equipo Canon que languidece en mi estantería, y comentar las fotos desde ese punto de vista sería rutinario.

Pero no así su contenido. Lo pasamos bien haciendo fotografías en Castejón, Navarra, ayer sábado a primera horas de la mañana. También hice fotografías con la Hasselblad, un par de rollos. De esas sí que hablaré. Pero el objetivo del viaje fotográfico era el “Platanito”. Oficialmente, la unidad eléctrica 443-001, un prototipo que empezó a circular por las vías españolas a finales de los años 70, con velocidades muy altas para la época. Demasiado moderno para su época y para el país que era España en aquellos momentos.

Llegó a hacer algún servicio comercial y servicios turísticos hasta que fue retirado en 1987. El tren acabó estacionado en Castejón en 1994 con intención de ser preservado de alguna forma. La segunda foto que muestro fue realizada en la primavera del 2000 y ya mostraba signos de decadencia con óxido y pinturas levantadas. Estamos en un país en que preservar la historia no parece interesar a nadie. Hay poco respeto para nuestra historia. Especialmente por los que más presumen de “patriotismo”, ¿patrioterismo?, que son los que más la desvirtúan o la ignoran.

Ayer llegábamos en tren a Castejón con el amanecer, un poco antes de las 7:20 de la mañana. Y estuvimos hasta las 8:50 en que salía el tren de regreso a Zaragoza. No merecía la pena estar más tiempo. Fue el rato de mejor luz del día. Aunque al final nos fue más corrido de lo pensado, por lo menos a mí, que hice dos rollos de película de formato medio, aunque no de la forma que pensaba, por un despiste. Ya lo contaré.

Como veis en las fotografías, desatendido y a la intemperie, vandalizado con grafittis, realizados por gentes que reivindican su derecho a expresarse con su arte, pero desprecian el producto del ingenio y la creatividad de otras gentes. Difícil será que respetemos su arte y a ellos mismos sino expresan un reciprocidad. Pero son ignorantes, no saben lo que están vandalizando. Tan ignorantes como los responsables políticos y culturales que no ponen los medios para preservar los elementos importantes de nuestra cultura y nuestro pasado industrial.

Aunque esto escriba, dudo que aunque alguien con capacidad de decisión lo leyese sirviese para nada. Muchos, mucho más autorizados que yo, un simple aficionado a la fotografía que encuentra una motivación estética en el mundo del ferrocarril, elevan la voz para denunciar esta desidia y esta incultura con efectos nulos. Y así será, porque ignoramos nuestra historia. Y ya lo dijo George Santayana,«Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo». Qué pesimista me siento en los últimos tiempos respecto al futuro. Lo único que espero es que cuando pinten bastos yo ya haya abandonado este mundo. Pero igual soy demasiado optimista a este respecto.

Cine – “Found footage” y espacios liminales; no es lo mío

Cine

Algunas fotografías de espacios indefinidos en San Francisco. Aunque no “liminales”. Entrada disponible también en Substack.

Backrooms (2026; 34/20260811)

A mí esta película, sinceramente, no me interesaba gran cosa. Pero antes de ir a ello, vamos a sus antecedentes. The Backrooms (literalmente cuarto trasero o trastienda, según el contexto) es un laberinto de espacios vacíos o cuasivacíos, eso que ahora se llaman espacios liminales, que surgió en internet, como escenario para historias de terror urbano. Un laberinto de espacios fuera de la realidad propensos a historias de terror, especialmente del género conocido como found footage, y que podemos aderezar con monstruos, realidades alternativas o conspiranoias. Lo que queráis.

En 2022, el director de la película Kane Parsons, empezó a realizar un serie en internet, en Youtube, en la que un camarógrafo deambulaba por estos espacios. Y le pasarían cosas, supongo. No la he visto. Ni tengo muchas ganas. Pero debió de tener su éxito, y decidió realizar un largometraje basado en el mismo universo.

Como protagonista el dueño de una tienda de muebles (Chiwetel Ejiofor), con problemas comerciales, familiares y personales, que acude a una terapeuta (Renate Reinsve), y que tiene una empleada (Lukita Maxwell) con un novio que le filma los anuncios de la tienda (Finn Bennett). Un día, el tipo descubre que puede atravesar una pared de la tienda y meterse en un laberinto extraño de pasillos y despachos donde pasan cosas raras y hay gente más rara todavía. Todos acabarán entrando antes o después en esta extraña trastienda.

Sinceramente, este tipo de historias no me dicen nada o casi nada. De hecho, más allá de explotar la moda surgida en internet, la cosa no viene de ninguna parte ni va a ninguna parte. Hay un elemento conspiranoico. Hay un posible monstruo. Hay cosas que no se explican, pero que sinceramente tampoco me quedo intrigado por su explicación. Un producto de moda que no va a ninguna parte. Con unos intérpretes que hacen lo que pueden para sujetar una historia de difícil sujeción. Y abusando de vez en cuando de eso del found footageque se puso de moda en el género de terror en un momento dado, aunque no era algo realmente original. El caso es que ni siquiera da miedo. Si acaso, los comportamientos de esta gente hace que parezcan tontos. Así que te da todo igual lo que les pase. Es lo que hay.

Valoración:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

Fotos – El día mundial de la fotografía con algunas fotos del eclipse

Fotografía

Fotografías del eclipse realizadas el 12 de agosto de 2026 con diversas cámaras digitales, convertidas a blanco y negro con el fin de ser impresas sobre película Instax Square Monochrome. Entrada disponible también en versión Substack.

Hoy, 19 de agosto, es el Día Mundial de la Fotografía. No tengo ni idea de quien decide cuándo es un “día mundial” o un “día internacional”. Sé que la ONU tiene “días mundiales” reconocidos formalmente. Pero como cada vez oímos más… Casi todos los días es el “día mundial” de algo.

Dicen que el Día Mundial de la Fotografía, que se celebra desde 1991, fue iniciativa de algunas personas. Algunos fotógrafos. Hay una página, WorldPhotographyDay.com, donde lo cuentan. También dicen que lo combinan actualmente con el 200º aniversario de la invención de la fotografía, en 2027, aunque eso sí que es algo totalmente arbitrario. La invención de la fotografía fue un proceso de años. No algo que sucedió un día, o un año.

En cualquier caso, el día mundial es el 19 de agosto porque fue la fecha, en 1839, cuando el gobierno francés decidió poner la patente del daguerrotipo, primer proceso comercialmente viable de fotografía, en el dominio público, sin necesidad de pagar derechos o solicitar permisos para utilizarlo. Lo cual, me parece bien. Aunque el proceso no debería llevar el nombre de Daguerre, que fue un espabilado que se apropió del mérito de otros investigadores. En cualquier caso, feliz Día Mundial de la Fotografía.

Fotos – En Luceni con película negativa en color de formato medio (1)

Fotografía

Fotografías realizadas con Makina Plaubel 67 y Kodak Gold 200. Los datos técnicos de las fotografías los encontraréis en Carlos en Plata.

Una nueva escapada ferroviaria madrugando en las primeras horas de la mañana de los sábados de verano en la línea ferroviaria de Zaragoza a Castejón (Navarra). En esta ocasión nos apeamos en la estación de Luceni. Y por allí encontramos algún rincón curioso.

Esta mañana se dividirá en dos entradas, porque las fotografías las realicé con dos rollos de película con distintas emulsiones. La primera, con menos luz, apenas recién salido el sol, más sensible que las que mostraré dentro de unos días que, a cambio, será más saturada y contrastada.

Libro – La pequeña habitación de los misterios, Masateru Konishi

Literatura

Fotografías realizadas en la comarca de Kibiji, próxima a Okayama. Un hermoso entorno rural típico de Japón con algunos lugares interesantes para visitar. Entrada disponible también en Substack.

Pillé este libro en formato electrónico en una oferta de mi tienda habitual de libros electrónicos de estas que durante 24 horas los libros están a precio ridículo en este formato. Y lo pillé por inercia, porque sonaba a ese género de novelas japonesas, también he leído alguna surcoreana, que en realidad son episodios en un determinado entorno con un tono en general buenrollista.

Escrito por Masateru Konishi, tenemos a nuestra protagonista, una mujer joven, profesora, aficionada desde niña a las novelas de crimen y misterio, que visita con frecuencia a su abuelo, antiguo profesor también que padece demencia con cuerpos de Lewy. Lo cual le permite tener cierta lucidez en ciertos momentos, aunque también alucinaciones y otros síntomas de la enfermedad. La cuestión es que junto con su abuelo comienza a resolver misterios que le plantean su amigos y compañeros. Hasta que finalmente se ven obligados a resolver un inquietante caso que les afecta o amenaza a ellos mismos.

Dejando de lado los aspectos clínicos de la enfermedad del abuelo que, si nos pusiéramos estrictos haría inverosímil la lucidez que muestra para la resolución de los casos, por el deterioro cognitivo inherente a la misma, la novela es la enésima vuelta al mismo concepto de relatos cortos entrelazados dentro de una historia general de relaciones humanas, entre personas en general generosas y con buen rollo. Lectura optimista, quizá para una sociedad demasiado desencantada.

No está mal, pero tampoco es como para que te deje un poso permanente. Un entretenimiento que cumple con la tarea de pasar el rato con una narración digna y agradable. Sin más. Ni menos.

Fotos – Fotografia de aproximación en el parque un día nublado

Sin categorizar

Fotografías realizadas con Fujifilm GFX 50R, Fujinon GF 80 mm y lente de aproximación NiSi 77 mm. El detalle técnico de las fotografías lo podéis encontrar en Carlos en Plata. Entrada disponible también en Substack.

Cuando salgo a caminar unos cuantos kilómetros los días festivos, me gusta llevar objetivos fotográficos polivalentes. Que lo mismo pueda hacer un retrato de quien me acompaña, o realizar un paisaje urbano o natural, o fijarme en un detalle de la escena que se abre delante de mí, o acercarme a una planta o un pequeño animal para fotografía de aproximación.

Como no siempre es práctico llevar objetivos destinados a la macrofotografía, me gusta combinar los objetivos de focal estándar con accesorios como los tubos de extensión o las lentes de aproximación para cuando quiero acercarme a los pequeño objetos. Recientemente he adquirido una nueva lente de aproximación, de calidad, y estuve probándola ayer en el Parque Grande de Zaragoza. Estaba nublado, lo cual no le viene mal a los motivos que fui eligiendo.

Cine – Este no es mi Jack Ryan que me lo han cambiado

Cine

La película transcurre un buen rato en Londres, así que ya sabéis de dónde son las fotos. Entrada disponible también en Substack.

Jack Ryan: Ghost War (2026; 33/20260810)

No perderé mucho tiempo con esto. O quizá sí. Ya veré. Veréis. En el verano de 1990 se estrenó en España The Hunt for Red October, adaptación de la novela homónima de Tom Clancy. Y lo petó. Una de las películas bélicas, de submarinos, de aventuras, de espías,… de cualquier género que se os ocurra, porque es todos esos y quizá alguno más, más divertidas y entretenidas que se han visto, con un Sean Connery carismático, que llenaba la pantalla como pocos actores lo han hecho en la historia del cine. Después, la he visto varias veces, no recuerdo cuántas, en la pantalla pequeña.

Pues bien… luego nos enteramos que el protagonista de la novela no era Marko Ramius (Connery), sino el analista de la C. I. A. Jack Ryan (Alec Baldwin). Que era un papel que salía mucho, el que más puede, pero que no sabía a protagonista, sino a secundario con muchísima presencia. Pero parece que no era así. Parece que Ryan era el protagonista… de alguna forma. De hecho, dos años después se estrenaba una nueva película, Patriot Games, con el mismo personaje, pero interpretado por Harrison Ford. También fuimos a verla. Pero no salía Ramius/Connery… e interesó más bien poco. A mí, casi nada. Sorprendentemente, después ha habido unas cuantas películas más con el personaje, que he ignorado por completo, e incluso una teleserie con varias temporadas. Desconocida para mí.

El lunes, un tanto aburrido, comprobé que hay una película de estreno de este año, directamente en plataforma, sobre el personaje. Y como no tenía nada previsto para el rato de la cena y hasta la hora de irme a dormir, la vi. No merece la pena que pierda el tiempo con el argumento. Los espías buenos, los espías malos, unas cuanta balaceras, unas cuantas persecuciones en coche, escenarios por varios países, muchas caravanas de coches todos iguales yendo de una lado para otro y, al final, ganan los buenos, tras un tiroteo final bastante inverosímil.

Lo más curioso del caso es la degradación del personaje, Jack Ryan. En la película del submarino dejaban muy claro que era un analista, un tipo que trabaja en un escritorio, y si lo mandan al campo es porque necesitan su capacidad para dialogar con Ramius. No porque vaya a salvar la situación a tiros. En realidad fueron torpedos. Y eso hacía que fuera un personaje que tenía sentido, en una historia que globalmente tenía cierto sentido. Aquí nos encontramos a un tipo que lo que hace es liarse a tiros, con una mínima materia gris, aunque hayan pretendido, en alguna escena, hacerlo pasar por listo. El actor, John Krasinski, creo que es el mismo que el de la serie. Y sale por ahí Sienna Millerpegando tiros, muy rubia ella.

La película no tiene que ver nada con aquellas de hace 35 años. Si aquello era un buen entrecot bien hecho y degustado, esto tiene la sutileza de una hamburguesa de MacDonalds socarrada. Aunque he de reconocer que puede cumplir con el propósito de matar el rato desde la cena hasta la hora de dormir, y luego olvidarnos totalmente de ella. Ah… la dirige un tal Andrew Bernstein quien, curiosamente, como director en teleseries ha trabajado en algunas muy buenas. Pero claro, en las teleserie, el director tiene una función secundaria. Digna y respetable, pero secundaria. Hace lo que le mandan.

Valoración:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

Fotos – Eclipse solar de agosto de 2026

Sin categorizar

Fotografías digitales del eclipse total sobre Zaragoza el 12 de agosto de 2026. Normalmente, en el Cuaderno de ruta sólo publico las fotos y un breve texto sobre las mismas. Pero para no romper la narración, traslado íntegro el texto publicado en Carlos en Plata con los aspectos técnicos de la realización de las mismas.

Este verano, de calores inclementes, muchos lo recordaremos como el verano del eclipse total de sol. Incluso puede que algunos recuerden el año 2026 como el año del eclipse. Y es que un eclipse total de sol, en tu ciudad, en tu casa, es algo que no pasa todos los días. Es algo que pasa en raras ocasiones. Yo ya había tenido la ocasión de contemplar algún eclipse parcial. Incluso hice un intento, fallido, muy mal planificado, de fotografiar uno. No es que no hiciese la foto. Es que la foto fue un burruño.

Preparando el equipo, con las gafas de protección, de obligado uso para proteger la retina.

Pero en esta ocasión, el fracaso no era una opción. O sí. Porque un elemento fundamental cuando contemplas un fenómeno como este es disfrutarlo; porque son muy bellos. Son fenomenales. Pero yo quería tener unas fotos dignas del evento. Y lo empecé a planear, aunque con poco rumbo, a principio de año. Afortunadamente, el taller que organizó ASAFONA Asociación aragonesa de fotografía de naturaleza, en primavera, enderezó y aclaró considerablemente ese rumbo. Así que ahí vino la compra de algún accesorio, y comenzar a ensayar y hacer comprobaciones.

La Lumix G9 Mark II y el Leica 100-400 mm con el filtro de Mylar.

Hay muchas fotos o posibilidades de hacer fotos en un eclipse. Pero salvo que seas un equipo de gente, es un error intentar abarcarlas todas. Yo sólo abrí dos frentes, y a punto estuvo de costarme caro. Pero, resumiendo mucho, o te orientas al lado estético, artístico si quieres, y te enfocas en el paisaje con el sol eclipsado, o te orientas al lado científico, e intentas conseguir la imagen de esos elementos solares que siempre están ahí, pero no los vemos, las manchas solares, las protuberancias solares, y la corona solar. Como soy un chico de ciencias, decidí priorizar esto.

Fase de parcialidad, en la que podemos observar algunas de las manchas solares sobre la superficie solar.

No obstante, dispuse una cámara, la Fujifilm GFX 50R con el GF 35-70 mm f4.5-5.6 sobre un trípode para, en la medida de lo posible, intentar obtener un paisaje con el sol eclipsado. Si era posible. La posibilidad se hizo más patente cuando mi sobrino Diego aceptó mi invitación a presenciar el eclipse conmigo. Yo prepararía la cámara y el encuadre, él pulsaría el botón del disparador. Y a confiar en que los parámetros previstos fueran los correctos. Como podréis comprobar, lo fueron. Este tipo de foto se puede hacer más compleja con exposiciones múltiples y esas cosas. Pero ya digo que hay que priorizar y centrarse en lo que realmente interese.

Este fue el momento en el que me tenía que acordar de quitar el filtro solar de Mylar

Y lo que me interesaba era lo otro. El primer plano del sol eclipsado. Como cámara, la Panasonic Lumix G9 Mark II con mi teleobjetivo más potente, el Leica DG Vario-Elmar 100-400 mm f4-5.6. Con un equivalente a un 800 mm en fotograma completo en el extremo más largo, era mi mejor oportunidad. Además la cámara es rápida y capaz. Como complemento indispensable, un filtro solar de mylar, un poliéster biorientado que sólo deja pasar una minúscula parte del espectro visible y bloquea por completo el ultravioleta y el infrarrojo. Y tres configuraciones personalizadas en la cámara con los datos de exposición adecuados para C1, la fase de parcialidad, C2, el inicio y el final de la totalidad, C3, la totalidad.

Mientras tanto, con la colaboración de Diego, pude hacer el paisaje con el sol eclipsado, sobre el Parque Grande de Zaragoza.

C1, la parcialidad es la más sencilla, el principal problema es enfocar correctamente, pero si lo consigues, es lo mejor para incluir las manchas solares en la fotografía. Mi filtro ofrece una dominante cálida, anaranjada, que me complace. C2, el inicio y el final de la totalidad es lo más complicada, porque transcurre en segundos, y nos sirve para contemplar las perlas de Baily, debidas a las irregularidades de la superficie lunar (montes, cráteres, valles) y las llamaradas de las protuberancias solares. C3, es la totalidad absoluta, en este caso de apenas 1’ 40”, en la que intentaremos obtener una buena imagen de la corona solar. Y quizá también las protuberancias solares más llamativas.

Cuando conseguí rehacerme, la luna empezaba dejar ver algunos de sus relieves, se veían varias protuberancias sociales, pero la cantidad de luz ya no favorecía la contemplación de la corona solar.

Todo fue bien……… ¡mentira! Olvidé quitar el filtro solar en el momento de llegar a la totalidad, y perdí un minuto sin saber porqué todo estaba negro en el visor y no veía el sol. Cuando me di cuenta tuve 30 segundos para recomponerme, maravillarme del paisaje que tenía ante mis ojos, y lanzar una ráfaga de fotos que que abarcaban el final de la totalidad y que salvaron la papeleta. Como colofón, unos minutos más tarde el sol, parcialmente eclipsado, ya sin el filtro, ocultándose detrás de los edificios del horizonte.

Un par de segundos después, el llamado “anillo de diamante”, que significa que la fase de totalidad ha terminado y comienza la fase de parcialidad final.

Al llegar a casa llevaba unos nervios horribles. No sabía qué tenía y qué no tenía. Me fui a dormir, dormí mal. Me fui a trabajar. Y al día siguiente por la tarde, ayer jueves, comprobé que me faltaba un minuto y medio fundamental del eclipse, pero que tenía varias fotos que me salvaban la experiencia. Además de la sensación de maravilla al contemplar el paisaje con el sol eclipsado mientras intentaba recomponerme de la posible catástrofe.

Ya sin filtro, aproximándose al horizonte, el sol se oculta tras las edificios del fondo, todavía eclipsado en gran parte.

TV – La despedida de Eusebio Poncela

Televisión

Fotografías realizadas en Madrid, que es donde pasan las cosas en la serie de hoy. Entrada disponible también en Substack.

Pues esto no va a ser muy largo. Y que quede claro desde el principio. No tenía muchas expectativas puestas en esta serie, pero fue el último trabajo de Eusebio Poncela, actor de referencia en el cine, el teatro y la televisión española, de lo mejor que ha habido en las últimas cinco décadas… Y había que darle un homenaje.

El homenaje, precisamente es el título de la serie. El homenaje a un patriarca empresarial, que ha circulado por la vida con mucha ambición y pocos escrúpulos, y que organiza un sarao por su 80 cumpleaños, del que no saldrá vivo, ni él ni varios de sus familiares y colaboradores. Y no. No estoy destripando nada, porque es algo que sabemos desde los primeros minutos de los ocho episodios de menos de 40 minutos de duración, y la historia del homenajeado y su familia se nos cuenta en flashbacks, en conversación entre un detective privado y el biógrafo del homenajeado.

De la serie comenté brevemente el otro día, porque tiene una claq activa que puntúa alto en IMDb, dándole dieces, mientras que la gente normal configura una curva acampanada típica en estadística en torno tal 6 y el 7, y que da un promedio, a pesar de los votos manifiestamente sesgados del 6.4. Y alguna vez ya he dicho que por debajo del 7, salvo excepciones en las que crítica y público disienten, son producciones mediocres. No es tan mediocre como pensaba. Es manifiestamente mejorable, el guion podría estar más pulido, pero entretiene. Y después de todo, en su reparto hay algunos intérpretes, además de Poncela, que tienen sus tablas.

Está en Amazon Prime Video, y allá cada cual si quiere o no quiere verla, yo lo hice por los buenos recuerdos que me deja Eusebio Poncela, y que esta serie no enturbia en absoluto, porque son mucho más importantes. Pero las producciones de televisión españolas necesitan algún tipo de revulsivo que mejore sus guiones, y la dirección de actores, como el comer. No diré más.