Fotografías realizadas en Seúl con la Leica Minilux que compré allí; malhadada cámara que me gustaba mucho, pero que se estropeó de modo irreparable. Entrada disponible también en la plataforma Substack.
En los últimos meses, he estado bastante atascado con las series surcoreanas. En parte, porque los fines de semana, que es cuando las veo, he estado muy ocupado con otras cosas. En parte, porque la oferta que he encontrado en los últimos tiempos ha sido muy floja. Esto… estoy “solucionándolo”, porque me apetece seguir con este placer inconfesable. Hoy vamos con dos series protagonizadas por la misma actriz, una reciente y otra de 2018.

En 2018, Park Minyoung protagonizó Kimbiseoga wae geureolkka (김비서가 왜 그럴까) en España ¿Qué le ocurre a la secretaria Kim?. En 16 episodios de 70 minutos, cuenta la historia de la eficiente secretaria de un alto ejecutivo que, una vez pagadas las deudas de su familia, con un cierto colchón económico, quiere dejar su empleo tras nueve años, y vivir una vida más relajada y tranquila. Pero su egocéntrico y maniático jefe no la quiere dejar ir. Depende mucho de ella. Y decide que la mejor forma de que se quede es… ligando con ella.
La serie, una comedia dramática sin muchas complicaciones, sin apenas tramas dramáticas que preocupen… hay una historia de secuestros infantiles, pero se resuelve de forma muy ligera y rápida,… es un mero vehículo de lucimiento de sus actores, jóvenes y guapos. Park fue (o es) modelo y además de actriz,… y quizá esa es una de sus peores virtudes. Porque la sacan siempre tan “guapa”, tan “elegante”, tan “perfecta”, que sus interpretaciones me parecen a veces encorsetadas y rígidas. En la mayor parte de las series que la he visto. Porque hay alguna en la que muestra mejores modos interpretativos. En cualquier caso, me ha costado tres meses verla… lo cual es muestra de que su interés ha sido… meh.

Pero luego está un estreno reciente en Amazo Prime Video, Seiren (세이렌, sirena), en España El beso de la sirena. En esta ocasión, en 12 episodios de 70 minutos, Park interpreta a una subastadora de arte de alto nivel, que se convierte en sospechosa de un asesinato en una fiesta de la casa de subastas, una de las otras empleadas con las que mantiene una rivalidad. Un investigador de seguros está detrás de la protagonista, porque la ve como una viuda negra, ya que varias de sus pasadas relaciones masculinas murieron sospechosamente tras contratar un seguro a favor de la protagonista. Aunque lo cancelaron justo antes de morir, por lo que nunca se ha demostrado un motivo, y no hay pruebas contra ella.
Este es otro ejemplo en el que la protagonista se encuentra tremendamente encorsetada y rígida en su papel, ya que tiene que llevar siempre modelitos, perfectamente peinada, caminar como una modelo de pasarela… y en su conjunto generar un papel poco natural. Y este es uno de los problemas de bastantes series surcoreanas. Sacrifican el buen hacer que podrían tener actrices o actores con oficio para dar el papel protagonista a personajes del mundo de la moda o de la música, populares y con presencia física, para atraer al público.

He elegido a Park MinYoung para comentar esto por conveniencia. Por haber visto recientemente estas dos series. Pero se da con otros actores y actrices. Y es una de las cuestiones que desde el otro extremo del continente euroasiático, no pocas de estas series se vean como placeres inconfesables pensadas para crear un mundo de glamour bastante artificial para un público condicionado a creer que el dinero y la belleza lo es todo. Y hace también que sea difícil que nos tomemos en serio a estos intérpretes como tales intérpretes, aunque de vez en cuando, con una buena serie, despojándose de los vestidos de marca y del exceso de maquillaje, consigan hacer un buen papel si les dejan. Corea del Sur tiene cantera de buen hacer televisivo y cinematográfico. Pero con frecuencia la desaprovecha en producciones superficiales y flojas, pero con “mucho glamour”.































































