Fotografías tomadas en Brujas, donde comienza y termina esta novela histórica. Pero había otras opciones. Publicación disponible también en Substack.
Segunda publicación del día destinada a comentar los libros de las vacaciones. Pero antes de entrar con el libro, vayamos con Marguerite Yourcenar, su autora. Tengo una enorme deuda con esta escritora francesa. Aunque nació en Bruselas. Lo de ser francesa le venía del padre. Leí sus Memorias de Adriano siendo muy joven, alrededor de los veinte años. Y eso me arruinó la posibilidad de poder disfrutar de esas novelas históricas, de las de venta en aeropuertos, que gustan a tanta gente, productos prefabricados, formulaícos, porque después de entender la profundidad que puede tener una novela histórica bien planteada y ejecutada, todo eso me parece bazofia. Transcurra en Roma, Egipto, India, la España medieval o donde queráis.

El caso es que con posterioridad apenas he leído cosas de Yourcenar. No se me ha puesto a tiro. Y eso lo siento como una deuda. Recientemente apareció de oferta esta versión en castellano, con título en latín, de su L’Oeuvre au noir, otra novela histórica entre lo mejor de la autora, y decidí ponerme a ello.
Yourcenar nos traslada a Flandes en el siglo XVI, cuando el protagonista de la novela, Zenón, tiene 20 años. Bastardo, hijo de la hermana de un potentado flamenco de Brujas, que por su condición es encaminado a los estudios eclesiásticos, que abandona para recorrer el mundo. Al mismo tiempo, su primo, el primogénito de la familia, abandona también el hogar y su posible carrera en los negocios para ir a la guerra. A la que sea, en el bando que sea. Busca la gloria. Van a ser tiempos revueltos, la reforma y la contrarreforma. Los Habsburgo, austriacos o españoles, contra los nobles y plutócratas de las provincias de los Países Bajos. El Sacro Imperio sacudido por las guerras de religión. Italia, siempre patio de intrigas donde todas las potencias, seculares y religiosas, quieren meter mano. Pero también es el momento cuando el renacimiento empieza a dar sus frutos en filósofos, alquimistas, médicos y otros científicos, que impulsarán un siglo más tarde las matemáticas, la física y la química, y dos siglos más tarde las bases de lo que con el tiempo será la revolución industrial. Tiempos de cambios en los que perduran las supersticiones medievales y se mezclan con los primeros librepensadores de la Edad moderna. Como Zenón.

La novela es un fresco magnífico del siglo XVI, en los sesenta años de vida del protagonista. Se divide en tres partes. La primera nos habla de la familia, los amigos y el entorno del principal protagonista. La segunda, cuando ya cincuentón vuelve a Brujas y se instala a practicar la medicina para los desfavorecidos al amparo del abad de los franciscanos, a pesar de que se ha vuelto escéptico, ateo en la práctica. Y la tercera cuando se le procesa por un tribunal medio penal medio inquisitorial por sus escritos, sus ideas y algunos de sus actos. Un hombre complejo, polifacético, auténtico renacentista tardío, que, aunque ficticio, reúne características de muchos filósofos y estudiosos de la época.
Yourcenar hace un canto al libre pensamiento justo en la época en la que esta forma de vida da sus primeros pasos desprendiéndose de los dogmas e intereses de los dos grandes macroparasitismos que acompañaron las civilizaciones desde que la humanidad se asentó en ciudades al dominar la agricultura y la ganadería y empezar a comerciar; la aristocracia guerrera y el clero. De la religión que sea; eso es poco importante. Pero en la Europa del Mil Quinientos, las denominaciones cristianas. Escrita con maestría, esta novela es una obra maestra, no ya recomendable, sino imprescindible.





























