Fotos – Eclipse solar de agosto de 2026

Sin categorizar

Fotografías digitales del eclipse total sobre Zaragoza el 12 de agosto de 2026. Normalmente, en el Cuaderno de ruta sólo publico las fotos y un breve texto sobre las mismas. Pero para no romper la narración, traslado íntegro el texto publicado en Carlos en Plata con los aspectos técnicos de la realización de las mismas.

Este verano, de calores inclementes, muchos lo recordaremos como el verano del eclipse total de sol. Incluso puede que algunos recuerden el año 2026 como el año del eclipse. Y es que un eclipse total de sol, en tu ciudad, en tu casa, es algo que no pasa todos los días. Es algo que pasa en raras ocasiones. Yo ya había tenido la ocasión de contemplar algún eclipse parcial. Incluso hice un intento, fallido, muy mal planificado, de fotografiar uno. No es que no hiciese la foto. Es que la foto fue un burruño.

Preparando el equipo, con las gafas de protección, de obligado uso para proteger la retina.

Pero en esta ocasión, el fracaso no era una opción. O sí. Porque un elemento fundamental cuando contemplas un fenómeno como este es disfrutarlo; porque son muy bellos. Son fenomenales. Pero yo quería tener unas fotos dignas del evento. Y lo empecé a planear, aunque con poco rumbo, a principio de año. Afortunadamente, el taller que organizó ASAFONA Asociación aragonesa de fotografía de naturaleza, en primavera, enderezó y aclaró considerablemente ese rumbo. Así que ahí vino la compra de algún accesorio, y comenzar a ensayar y hacer comprobaciones.

La Lumix G9 Mark II y el Leica 100-400 mm con el filtro de Mylar.

Hay muchas fotos o posibilidades de hacer fotos en un eclipse. Pero salvo que seas un equipo de gente, es un error intentar abarcarlas todas. Yo sólo abrí dos frentes, y a punto estuvo de costarme caro. Pero, resumiendo mucho, o te orientas al lado estético, artístico si quieres, y te enfocas en el paisaje con el sol eclipsado, o te orientas al lado científico, e intentas conseguir la imagen de esos elementos solares que siempre están ahí, pero no los vemos, las manchas solares, las protuberancias solares, y la corona solar. Como soy un chico de ciencias, decidí priorizar esto.

Fase de parcialidad, en la que podemos observar algunas de las manchas solares sobre la superficie solar.

No obstante, dispuse una cámara, la Fujifilm GFX 50R con el GF 35-70 mm f4.5-5.6 sobre un trípode para, en la medida de lo posible, intentar obtener un paisaje con el sol eclipsado. Si era posible. La posibilidad se hizo más patente cuando mi sobrino Diego aceptó mi invitación a presenciar el eclipse conmigo. Yo prepararía la cámara y el encuadre, él pulsaría el botón del disparador. Y a confiar en que los parámetros previstos fueran los correctos. Como podréis comprobar, lo fueron. Este tipo de foto se puede hacer más compleja con exposiciones múltiples y esas cosas. Pero ya digo que hay que priorizar y centrarse en lo que realmente interese.

Este fue el momento en el que me tenía que acordar de quitar el filtro solar de Mylar

Y lo que me interesaba era lo otro. El primer plano del sol eclipsado. Como cámara, la Panasonic Lumix G9 Mark II con mi teleobjetivo más potente, el Leica DG Vario-Elmar 100-400 mm f4-5.6. Con un equivalente a un 800 mm en fotograma completo en el extremo más largo, era mi mejor oportunidad. Además la cámara es rápida y capaz. Como complemento indispensable, un filtro solar de mylar, un poliéster biorientado que sólo deja pasar una minúscula parte del espectro visible y bloquea por completo el ultravioleta y el infrarrojo. Y tres configuraciones personalizadas en la cámara con los datos de exposición adecuados para C1, la fase de parcialidad, C2, el inicio y el final de la totalidad, C3, la totalidad.

Mientras tanto, con la colaboración de Diego, pude hacer el paisaje con el sol eclipsado, sobre el Parque Grande de Zaragoza.

C1, la parcialidad es la más sencilla, el principal problema es enfocar correctamente, pero si lo consigues, es lo mejor para incluir las manchas solares en la fotografía. Mi filtro ofrece una dominante cálida, anaranjada, que me complace. C2, el inicio y el final de la totalidad es lo más complicada, porque transcurre en segundos, y nos sirve para contemplar las perlas de Baily, debidas a las irregularidades de la superficie lunar (montes, cráteres, valles) y las llamaradas de las protuberancias solares. C3, es la totalidad absoluta, en este caso de apenas 1’ 40”, en la que intentaremos obtener una buena imagen de la corona solar. Y quizá también las protuberancias solares más llamativas.

Cuando conseguí rehacerme, la luna empezaba dejar ver algunos de sus relieves, se veían varias protuberancias sociales, pero la cantidad de luz ya no favorecía la contemplación de la corona solar.

Todo fue bien……… ¡mentira! Olvidé quitar el filtro solar en el momento de llegar a la totalidad, y perdí un minuto sin saber porqué todo estaba negro en el visor y no veía el sol. Cuando me di cuenta tuve 30 segundos para recomponerme, maravillarme del paisaje que tenía ante mis ojos, y lanzar una ráfaga de fotos que que abarcaban el final de la totalidad y que salvaron la papeleta. Como colofón, unos minutos más tarde el sol, parcialmente eclipsado, ya sin el filtro, ocultándose detrás de los edificios del horizonte.

Un par de segundos después, el llamado “anillo de diamante”, que significa que la fase de totalidad ha terminado y comienza la fase de parcialidad final.

Al llegar a casa llevaba unos nervios horribles. No sabía qué tenía y qué no tenía. Me fui a dormir, dormí mal. Me fui a trabajar. Y al día siguiente por la tarde, ayer jueves, comprobé que me faltaba un minuto y medio fundamental del eclipse, pero que tenía varias fotos que me salvaban la experiencia. Además de la sensación de maravilla al contemplar el paisaje con el sol eclipsado mientras intentaba recomponerme de la posible catástrofe.

Ya sin filtro, aproximándose al horizonte, el sol se oculta tras las edificios del fondo, todavía eclipsado en gran parte.

TV – La despedida de Eusebio Poncela

Televisión

Fotografías realizadas en Madrid, que es donde pasan las cosas en la serie de hoy. Entrada disponible también en Substack.

Pues esto no va a ser muy largo. Y que quede claro desde el principio. No tenía muchas expectativas puestas en esta serie, pero fue el último trabajo de Eusebio Poncela, actor de referencia en el cine, el teatro y la televisión española, de lo mejor que ha habido en las últimas cinco décadas… Y había que darle un homenaje.

El homenaje, precisamente es el título de la serie. El homenaje a un patriarca empresarial, que ha circulado por la vida con mucha ambición y pocos escrúpulos, y que organiza un sarao por su 80 cumpleaños, del que no saldrá vivo, ni él ni varios de sus familiares y colaboradores. Y no. No estoy destripando nada, porque es algo que sabemos desde los primeros minutos de los ocho episodios de menos de 40 minutos de duración, y la historia del homenajeado y su familia se nos cuenta en flashbacks, en conversación entre un detective privado y el biógrafo del homenajeado.

De la serie comenté brevemente el otro día, porque tiene una claq activa que puntúa alto en IMDb, dándole dieces, mientras que la gente normal configura una curva acampanada típica en estadística en torno tal 6 y el 7, y que da un promedio, a pesar de los votos manifiestamente sesgados del 6.4. Y alguna vez ya he dicho que por debajo del 7, salvo excepciones en las que crítica y público disienten, son producciones mediocres. No es tan mediocre como pensaba. Es manifiestamente mejorable, el guion podría estar más pulido, pero entretiene. Y después de todo, en su reparto hay algunos intérpretes, además de Poncela, que tienen sus tablas.

Está en Amazon Prime Video, y allá cada cual si quiere o no quiere verla, yo lo hice por los buenos recuerdos que me deja Eusebio Poncela, y que esta serie no enturbia en absoluto, porque son mucho más importantes. Pero las producciones de televisión españolas necesitan algún tipo de revulsivo que mejore sus guiones, y la dirección de actores, como el comer. No diré más.

Fotos – el paisaje en el infrarrojo cercano con filtro rojo

Fotografía

Pentax LX con película Adox HR-50 a través de un filtro rojo. El comentario técnico sobre las fotos de hoy lo podéis encontrar, como es habitual, en Carlos en Plata.

Sinceramente, desde hace ya un tiempo hago bastante más fotos con película para negativos en color que con película para negativos en blanco y negro. Lo de la diapositiva ni me lo planteo porque la última vez que vi los precios estuve a punto de acabar en la UCI de coronarias. ¡Qué disparate!

Pero algo que me gusta hacer de vez en cuando en verano es trastear con la película que tiene sensibilidad extendida al infrarrojo aunque sea un poquito. Ese aspectos especial que tiene el paisaje, con el follaje de las plantas de un blanco a veces casi como la nieve.

El uso de un filtro rojo no produce el mismo efecto que el de uno que sólo deja pasar el infrarrojo. Pero puede ser muy interesante. Sin embargo, no acabo de cogerle el tranquillo. No acabo de estar satisfecho. Tendré que seguir insistiendo.

Libro – Mar cruel, Nicholas Monsarrat

Literatura

Fotografías realizadas en Glasgow que, aparte de Londres, es la única ciudad de las que aparecen en la novela que he visitado. También disponible en versión Substack.

Hace unas semanas vi en Youtube un interesante documental sobre las realidades de la llamada batalla del Atlántico durante la Segunda Guerra Mundial. Dicha batalla, que duró años, entre 1939 y 1944, aunque algunos dicen que hasta el final de la guerra, fue la pugna de los alemanes por bloquear la afluencia de materias primas y equipamiento militar al Reino Unido mediante el hundimiento de los mercantes que los transportaban. Fundamentalmente mediante el uso de submarinos, ya que el uso de barcos de superficie, que tuvo su impacto mediático en las primeras fases de la guerra, tras el hundimiento de alguno de sus buques más significativos se redujo mucho. Y fue una batalla dura, porque hubo momentos en los que el porcentaje de mercantes hundidos con su tripulación en las gélidas y tormentosas aguas del Atlántico norte fue muy importante.

Recordemos que por la geometría cuasiesférica de la superficie terrestre, la ruta que un avión o un barco lleva entre Europa y Norteamérica no es paralela a los paralelos convencionales de la latitud en las coordenadas geográficas. La ruta más corta es una ruta que sigue la línea del círculo máximo que une los puertos/aeropuertos de salida y llegada… aproximadamente, porque hay otros elementos a considerar. Por lo tanto, los buques navegaban inicialmente hacia el norte-noroeste, e iban modificando el rumbo hacia oeste-noroeste, y hacia el oeste, antes de empezar a hacer una ruta oeste-suroeste y sur-suroeste al llegar a destino. Más o menos. Y por lo tanto, el punto medio de la ruta estaba considerablemente al norte en el Atlántico, lugar frío y borrascoso. Ahí es donde se producían los hundimientos, con gran mortandad en tripulaciones, bien por las explosiones e incendios tras el impacto de los torpedos, bien por la hipotermia que sufrían los náufragos en las frías aguas del océano. Una barbaridad como muchas otras de los que se cometen en las guerras.

El documental recomendaba la lectura de este libro de Nicholas Monsarrat, periodista y escritor británico que, durante la guerra, sirvió en las corbetas, pequeños buques antisubmarinos, simples, de fabricación rápida y barata, que junto con otros algo más grandes y algunos destructores fueron las escoltas antisubmarinos de los convoyes de mercantes. El libro narra las aventuras y desventuras de dos de estos barcos, una corbeta y una fragata, algo más grande y compleja. Pero no sólo narra las dificultades de los viajes, las tormentas, el frío y la humedad, las incomodidades de unos barcos hechos deprisa y sin muchos miramientos, y los temidos y temibles encuentros con el enemigo. También los periodos en tierra, las desventuras y las pequeñas alegrías, los marinos afectados por el estrés bélico, amores y desamores, los que pierden la vida en los bombardeos sobre las ciudades portuarias e industriales, y lo que se os ocurra.

La historia, ficticia, pero inspirada en hechos reales, tiene dos protagonistas principales, el capitán de la corbeta, luego de la fragata, y el primer oficial de la corbeta, luego de la fraga, porque prefiere seguir al anterior a mandar su propio barco. Se supone que el personaje del primer oficial sería el alter ego del propio escritor. Pero hay otros personajes sobre quienes aprenderemos entre la oficialidad y la marinería de los barcos.

El libro es eficaz en su narración. Aunque relativamente largo, sus capítulos están agrupados en siete parte, una por cada año de guerra (1939, 1940, 1941,…, 1945), la narración es directa, económica, efectiva. Va al grano de las realidades que quiere describir y que quiere narrar. Y por lo tanto, se siente auténtica. No hay heroicidades. Hay éxitos y fracasos de gente común que en circunstancias normales nunca hubieran estado en estas vicisitudes. Hubieran comandados mercantes o trasatlánticos, hubieran sido mecánicos, abogados, comerciales, periodistas, oficinistas, agricultores,… apenas aparecen militares profesionales. Salvo el capitán que lo es en la reserva cuando empieza el conflicto, todos son alistados para el esfuerzo bélico.

Inspiró una película, del mismo título y que esencialmente cuenta la misma historia, aunque endulza alguna cosita, pocas. Y está muy bien valorada también por su factura y realismo. Para los años 50, la época en la que se rodó. La vi al final el libro. Y no está mal. Pero carece de la profundidad que tiene el libro. Que si te interesa la historia, está muy bien. Siendo ficción, no siendo un ensayo, sientes que conoces mejor la letra pequeña de la historia, la que no se cuenta, que lo que te puedan decir las estadísticas y los hechos con fechas y lugares acaecidos.

Cine – Mother Mary (2026)

Sin categorizar

La película aparece como producción británica, así que acompaño con fotografías realizadas en Londres… pero con una estética que nada tiene que ver con el filme. Entrada disponible también en versión Substack.

Mother Mary (2026; 32/20260804)

Vaya que no tenía nada claro lo de ir a ver esta película. Había visto muy poquita cosa de su director, David Lowery, y no era especialmente inspirador. Y aunque la presencia de Anne Hathaway como protagonista, actriz omnipresente en estos momentos, pareciera atractiva, había muchas cosas que no acababan de convencerme a priori.

Lowery nos cuenta la catarsis de una cantante pop, Mother Mary (Hathaway), retirada de los escenarios un tiempo, cuando vuelve a los mismos, en compañía de su modista (Michaela Coel), con quien tuvo una relación en el pasado que acabó de mala forma. La cantante suele vestir escenificando personajes extraídos de la iconografía cristiana, especialmente del santoral católico. Y necesita un nuevo vestido para su regreso.

Lowery decide que, en lugar de contar una historia atractiva, con dos personajes que interesen al público de alguna forma, nos va a enseñar lo capaz que es de filmar con un esteticismo subido en el que el fondo se va a tomar por el saco y lo único que queda es una forma vacía y, personalmente creo, no demasiado interesante ni novedosa. Una mezcla de reencuentro catártico, con tonos pretendidamente románticos, con un trasfondo preternatural, con espíritus o fantasmas que, sinceramente, no sé muy bien de qué son metáfora. O más bien sí que lo sé… pero es que me da igual.

Las actrices hacen lo que pueden con el oficio que tienen. En el reparto aparece también una de las estrellas de Euphoria, al menos de sus dos primeras temporadas, Hunter Schafer, pero en un papelón que podría haber hecho cualquiera, y sin trascendencia alguna. Quizá contratada para atraer a determinado público.

La película, no demasiado mal acogida por la crítica, aunque con unas críticas que tampoco son para tirar cohetes, ha sido regularmente acogida por el público, aunque la gráfica en IMDb, muestra que hay grupos de haters que impulsan el bajón de puntuación, pero también algún grupo, inferior, en el sentido contrario, que son outliers en el lado positivo. Así que, parece que esta vez coincido con la masa en la falta de interés de la propuesta, más allá de sus estética, que tampoco ha acabado de convencerme. Vacía.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

Fotos – En Gallur, con película fotográfica

Fotografía

Fotos realizadas con película Opticolour 200 con Pentax LX. El comentario técnico de las fotografías lo podéis encontrar en Carlos en Plata. Entrada disponible también en Substack.

Comentaba recientemente que durante este verano estoy recorriendo la línea ferroviaria entre Zaragoza y Castejón, en Navarra, con el primer tren de la mañana que sale a las 5:55 de la estación de Miraflores, inicio del recorrido. Y Alagón fue la primera parada. Que ya investigué fotográficamente el año pasado.

La siguiente estación a explorar fue la de Gallur. En un día muy caluroso; aunque al ir al amanecer no se notó tanto. Como tantos de este verano. Y además de estrenar un nuevo objetivo para cámara digital, hice también un rollo con película negativa en color. Y con resultados muy diversos. Os dejo algunos ejemplos de las fotos realizadas. Paisaje ferroviario y rural, en las primeras horas de la mañana.

Viajes y cine/TV – Patrimonios de la humanidad y las valoraciones de IMDb

Cine, Cultura, Televisión

Las fotografías acompañantes son de la ciudad amurallada de Carcasona, uno de los lugares declarados patrimonio de la humanidad este año. Entrada publicada también en Substack.

Llevo unas semanas raras en lo que se refiere a publicaciones en el blog. Si antes publicaba seis o siete entradas a la semana, ahora no me da más que para tres o cuatro. Y no sé cuando volveré a los niveles de dedicación de antes. Curiosamente, llevo unos meses en los que el número de visitas al mismo, en su versión WordPress, se ha triplicado. Pensaba en cerrar o dejar en stand-by esa versión y dedicar más esfuerzo a Substack, pero lo cierto es que aquella está al alza, mientras que esta no consigue despegar. Substack está demasiado orientado al ámbito anglófono y poco implantado en las comunidades que hablan en castellano. O español, como lo queráis llamar, que hablamos de lo mismo. Pero bueno. Hoy tengo un día raro, por obras en casa, pero quiero aprovechar para publicar algo aunque sea anecdótico.

Por un lado, UNESCO a publicado las 25 nuevas entradas en la lista del Patrimonio Mundial acreditado por esta organización. Desde hace muchos años guardó mi propia lista de aquellos lugares acreditados en esta lista que he visitado total o parcialmente. Son 177 lugares repartidos en 26 países. Los 10 países en los que más lugares reconocidos como patrimonio de la humanidad he visitado son los siguientes:

Estos países agrupan más del 80 % de los lugares patrimonio de la humanidad que he visitado a lo largo de mi vida. He de decir que cuando visité algunos de ellos, no estaban reconocidos como tales. Lo fueron después. Y los añadía a la lista después. Es lo que ha sucedido este año con dos lugares en Francia reconocidos este año; las playas del desembarco de Normandía el Día D, que visité en 1990, y los castillos capetianos del Languedoc, que visité en 1999, aunque la ciudad amurallada de Caracasona la volví a visitar en 2022.

Y por otro lado, estos días atrás me ha llamado la atención lo artefactadas que pueden estar las puntuaciones promedio de los usuarios de IMDb para las películas y series de estreno. Veamos dos ejemplos extremos. Las gráficas son tal y como estaba la situación el 4 de agosto de 2026 a las 10 de la noche hora española.

Hace unos días consulté las puntuaciones de The Odyssey. La situación era más extrema que la que muestro a continuación.

Como se puede comprobar, las curva de valoraciones tiene su moda en el 10. Pero hay un pico en el 1. Que en los dos o tres primeros días tras el estreno era más acusado. Probablemente hubo un grupo que se organizó esos días para desprestigiar a la película, influir en otros espectadores, bajando el promedio de valoración. Con el paso de las semanas, ese efecto se ha diluido, y en estos momentos es marginal. Pero se aprecia en el diagrama de barras con claridad suficiente. Lamentable.

Ayer comencé a ver un estreno muy reciente de una serie española en Amazon Prime Video, El homenaje. Y me encontré con esto.

¡Vamos hombre! En una curva que marca claramente una distribución con una moda en el 7, aparece un pico enorme en el 10. ¿Qué pasa? ¿La productora ha organizado a sus empleados para que voten masivamente en la máxima puntuación? ¿Hay una claque pagada o incentivada para que puntúen alto? En estos momentos esta serie está siendo valorada por un número de espectadores mil veces inferior a la anterior. Con el tiempo se irá corrigiendo hasta cierto punto la anomalía. Dependerá de cuantos espectadores pierdan algo de su tiempo en puntuar. Claro, sin esos votantes, la puntuación media sería apreciablemente más baja. Lo cual es muy posible que suceda en un futuro, cuando ya no haya más de ellos y sólo haya votos honestos. Pero que triste es ¿no? El caso es que he visto dos episodios, y aunque no sea la octava maravilla de la humanidad, se deja ver.

TV – Reyes coreanos de ayer y ¿de hoy?

Televisión

Fotografías realizadas en los palacios reales de Seúl. Disponible también en Substack.

Lo que solemos llamar por estos lares Corea del Sur tiene como nombre oficial en las lenguas occidentales las diversas variantes idiomáticas de República de Corea. Es decir, nada de reyes. De hecho, a pesar de su tamaño contenido, el nombre oficial del país en coreano es Daehanminguk 대한민국, la Gran República Han. Creo que han se referiría al pueblo coreano. En cualquier caso, grande. Pero el país tiene una largo pasado monárquico, como es habitual en todo el mundo. Su último soberano, un títere de los japoneses, duró hasta 1910. Y en los tiempos monárquicos, como pasaba en China, el nombre del país es el la dinastía reinante. Corea viene de la dinastía Goryeo (918-1392); téngase en cuanta que los sonidos k se confunden en su lengua. Y la última dinastía realmente independiente fue la Joseon Choson (1392 – 1897); la Corea del Norte se llama, abreviadamente, Choson todavía.

Pues bien, a pesar de su actualidad republicana, son frecuentísimas las series históricas basadas en las intrigas palaciegas de tiempos pasados. De forma totalmente ficticia, o inspiradas por personas históricas reales, aunque con la historia ampliamente deformada según quien decidan los guionistas que es el bueno o el malo de la historia. Y de vez en cuando tenemos series que nos muestran ucronías en las que, en la actualidad, Corea sigue siendo una monarquía. Vamos con un par de cada una de ellas.

Donggung [동궁, El príncipe heredero], titulada en castellano/inglés El palacio del este/The east palace, nos lleva a un pasado indefinido de la Dinastía Joseon. Una historia fantástica con seres preternaturales, espíritus de fallecidos con cuentas pendientes, y que residen en un mundo espejo del natural, y que de vez en cuando interfieren con los humanos, especialmente si guardan rencores. Una princesa real caída en desgracia (Roh Yoon-seo) y un hombre capaz de viajar entre los dos mundos (Nam Joo-hyuk) tendrán que luchar contra el espíritu que quiere acabar con la familia real. Sinceramente, está muy bien hecha y sus intérpretes parecen moverse más en el ámbito cinematográfico que en el televisivo. Pero… a mí lo de los fantasmas y esas cosas, salvo en el ámbito de la comedia, no me van demasiado. Pero reconozco cierta calidad.

Calidad que es más difícil encontrar en 21segi daegunbuin [21세기 대군부인, La esposa del Gran Príncipe del siglo XXI], titulada en castellano/inglés La corona perfecta/Perfect crown. A ver… glamour no le falta. Como protagonista, Lee Ji-eun, tambien conocida como IU (ai-iu) en su faceta principal como cantante. Mujer guapa como pocas. Y perfecta empresaria de sí misma, que ha sabido triunfar y forrarse siendo querida por todo el público. Yo le he visto cosas interesantes en televisión y cine, pero en esta serie, básicamente, lo que hace es ser simpática, guapa, y pasar modelos de vestuario distintos uno detrás de otro. Hace de una empresaria que aspira a heredar un conglomerado empresarial, para lo cual decide que tiene que casarse con el Gran Príncipe (Byeon Woo-seok), hermano del difunto rey, y regente durante la minoría de su sobrino. Y a partir de ahí, romance entre protagonistas guapos, e intrigas palaciegas que resultan un tanto ridículas. Para el siglo XXI, por lo menos. E incluso para el XX. Puede que también para el XIX. La antagonista, pero no la mala, la reina madre, interpretada por una actriz (Gong Seung-yeon) que merece mejores papeles que este. A la que le he visto mejores cosas.

Cine – Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Kiki’s Delivery Service) (1989)

Cine

Fotografías realizadas en Estocolmo. Que en Visby no he estado. Aunque ya me gustaría. Y eso que en pocas semanas volveré a tierras suecas, aunque sea un poquito. Entrada disponible también en Substack.

Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Kiki’s Delivery Service) (1989; 31/20260726)

Le ha tocado el turno a Kiki, la joven brujita de 13 años que, siguiendo la tradición familiar, al llegar a esa edad abandona el hogar para, durante un año, en una ciudad donde no se halle ninguna otra bruja, aprenda a valerse por sí misma. Esta es la historia que Hayao Miyazaki, hace más de 35 años trasladó al cine, adaptándola de la novela familiar del mismo título que unos años antes había publicado la escritora japonesa Eiko Kadono.

Cuando digo que le ha tocado el turno quiero decir que es el momento en que se reestrene en salas de cine en una versión remasterizada en 4K. Lo de que sea en 4K o lo que sea me trae un poco sin cuidado. Creo que sobre eso, me hubiera apetecido todavía más una proyección con una copia bien conservada de celuloide. Pero en cualquier caso, nunca habíamos tenido la ocasión de ver la película en pantalla grande. Y aunque yo la he visto varias veces en la pantalla del televisor,… nunca es lo mismo.

Miyazaki no había realizado todavía sus películas más destacadas… salvo que ya nos había presentado a Nausicaä y a Totoro. Y había recreado alguno de los mundos que visitó Gulliver en sus viajes. Sin contar los múltiples trabajos en series de animación para televisión. Era un buen director de animación, reconocido, quizá todavía no una leyenda. Pero siguió con su tendencia de buscar heroínas para sus películas que fuesen jóvenes esforzadas, a las que ningún príncipe viniera a salvar, ni falta que hacía, eso son tontadas de Disney, pero que fuesen capaces salir adelante con la ayuda y la solidaridad de sus amigos y vecinos. Ese el mensaje de la película.

Kiki… me niego al eufemístico Nicky de la versión traducida al castellano… ha sido de siempre uno de los personajes más queridos de Miyazaki. No tan espectacular en su fantasía como Mononoke Hime o Chihiro, pero elegante en ese traslado de la acción a una idealizada Europa de una época indefinida entre los años 50 y 70 del siglo XX. En una ciudad que siempre me pareció una versión alternativa de Trieste, pero que recientemente supe que está más inspirada en la sueca Visby que en la ciudad italiana de fuerte influencia austriaca. Y hay motivos para sentir afecto por el personaje y la historia.

Una de las películas más dirigida a la chiquillería, a un público un poquito más joven que otras, me lo parece a mí, pero que complace a espectadores de cualquier edad que quiera vivir la magia de la imaginación y de las historias bien contadas. Así… que ya sabéis. A por ella, si tenéis la ocasión. Y a ver cuál es la siguiente,… que no hace tanto que pudimos visitar en una situación similar al reino flotante de Laputa.

Valoración:

Dirección: *****

Interpretación: ****

Valoración subjetiva: *****

Libro – Biografía de X, Catherine Lacey

Literatura

Fotografías realizadas en Nueva York, donde reside la protagonista de la novela. También disponible esta entrada en Substack.

Alguien me recomendó el libro cuando se publicó en español. Alguien que sabía que me gustan las ucronías. Especialmente aquellas que afectan a la historia del siglo XX. Alguien que sabía de lo mucho que disfruté con The man in the high castle, tanto en su versión literaria como en la estupenda serie de televisión. Aquella serie que junto con otra nos hizo pensar que Amazon Prime Video se iba a convertir en una fuente de alegrías televisivas,… que no se ha cumplido en absoluto. Aunque en esta ocasión no clasifique como ciencia ficción. Tampoco que aquella debiera clasificar como ciencia ficción, aunque muchas veces así se hace.

En esta ocasión nos encontramos con una mujer, que fue periodista, que ha quedado viuda de una famosa artista multidisciplinar de pasado muy desconocido, muy controvertida, y sobre la que se ha publicado una biografía que le parece aberrante. Totalmente desnortada. Y esto la lleva a una búsqueda de los orígenes y la vida de su esposa que, también fue en gran medida una desconocida para ella. Una búsqueda que comenzará en los estados del sur de lo que fue Estados Unidos. Porque en este universo, los estados del sur se independizaron de los del norte al final de la Segunda Guerra Mundial, creando un estado que recuerda mucho a alguna de las peores distopías sobre las que se han escrito.

Lacey utiliza la ucronía para hablar de los problemas de la sociedad norteamericana actual. La desviación de la historia sobre la de nuestro universo comienza con el acceso al poder de Franklyn D. Roosevelt, que es acompañado por una jefa de gabinete que lanza un programa de gobierno no simplemente liberal sino abiertamente socialdemócrata, con reconocimiento de derechos para todos los ciudadanos, incluido, por ejemplo, el matrimonio no heterosexual. Entre otras muchas cosas. Y reflexiona sobre las distintas Norteaméricas. El noreste liberal y progresista, pero que con el tiempo puede sufrir desgastes e incluso involuciones, el libetarianismo de los estados del centro y del oeste, y el ultraconservadurismo religioso del sur profundo.

Y el hilo conductor es esa mujer desconocida, de mil nombres, de mil caras, que muestra las distintas formas de ser mujer, en un mundo donde ser mujer viene condicionado por convenciones que, a priori distintas, no lo son tanto comparadas con el nuestro. Lacey hace una propuesta ingeniosa e interesante, que tiene su parte de performance literaria. Porque la ficticia biografía de la mujer sin nombre está llena de interacciones con personajes reales del mundo de la cultura, el arte y la política. Y de acontecimientos que se modifican o cambian de significado por la presencia de la protagonista o por la propia ucronía en que se sitúan. Es un libro que para mí fue de menos a más, aunque al final parece que a la autora le cueste decidir cómo terminar. Y qué hacer después. Pero globalmente un libro muy interesante que se puede, sin duda, recomendar.

Fotos – Después de un año, volviendo a Alagón (en color)

Fotografía

Fotos realizadas con Fujifilm GS645S Wide 60 y película Kodak Portra 800. Las características técnicas de las fotografías las podéis encontrar en Carlos en Plata, como de costumbre.

Ya lo comentaba hace una semana, después de casi un año, con los mismos colegas, aficionados a la fotografía, madrugamos para ir a hacer algunas fotografías en el entorno de la estación de ferrocarril y la antigua azucarera de Alagón.

Como no tenía que prestar atención a los colegas, y puede prestar atención a mis cosas, la verdad es que me líe un poco y me llevé demasiadas cámaras. Ya puse algo en instantánea, y en blanco y negro. Así que ya os puedo presentar las de color.

Como ya comenté, esta es una de las “estaciones” del periplo veraniego. En las próximas semanas vendrán otras series realizadas en esta o en otras estaciones ferroviarias de la línea ferroviaria entre Zaragoza y Castejón de Navarra. E incluso más allá. Ya iremos viendo.

TV – El pastiche a propósito de un episodio de Star Trek

Televisión

San Francisco es la sede de la flota de la Federación Unida de Planetas, y alrededor del lugar no es extraño ver dinosaurios (aviares) volando, como en el Cretácico. También disponible en versión Substack.

Dice la Wikipedia en español que el pastiche es “una técnica utilizada en literatura y otras artes que consiste en imitar (o plagiar) abiertamente diversos elementos, textos o estilos de uno o varios autores, así como combinarlos de forma tal que den la impresión de ser una creación independiente. A diferencia de la parodia, el pastiche rinde homenaje a la obra que imita, en vez de ridiculizarla.” Esta definición es parcialmente similar a la del diccionario de la Real Academia Española, pero menos peyorativa que la de los ilustres que “fijan, limpian y dan esplendor”.

Sí. Yo también considero que el pastiche puede acabar siendo para bien. Aunque la mayor parte de las veces sea para mal. Hay mucha gente haciendo pastiches. Más de lo que los espectadores imaginan. Pero la falta de cultura en las artes y las letras les impide ver que lo que están viendo no es una obra original, sino una mezcla de elementos cogidos de otras obras, una mezcla a veces más afortunada y otras menos.

Y si hay un género donde el pastiche es especialmente frecuente es en la ciencia ficción, y especialmente en las aventuras espaciales o en las aventuras con robots o androides. Todo el mundo extrae elementos de Kubrick, de Star Wars, de las diversas obras de la época gloriosa de Ridley Scott, con alienígenas o con replicantes,… de muchos clásicos. Y no. No he mencionado a Star Trek. Porque Star Trek es una franquicia especialmente aficionada a crear pastiches. Alguna vez, para bien. Hay que reconocer que sus elementos más originales proceden de su serie original. Y que tienen mezclas que combinan el candor con ciertos toques de cutredad. Que en su momento no era tal cutredad, pero con posterioridad,… espero que no se me enfade mucha gente,… sí.

Y este sábado estaba yo en lo de pasar un rato viendo la tele, cuando me surge la oportunidad de ver el primer episodio de la cuarta temporada de la serie Star Trek: Strange New Worlds. No suelo aguantar mucho con las series de esta franquicia, pero oye… que ya llevo tres temporadas (y un episodio) vistas. Dice un amigo mío que es porque la enfermera Chapel (Jess Bush) es muy mona. No le falta su parte de razón. Pero algún motivo más habrá. Que si no me entretuviese no la vería. Y mira oye… no la incluyo entre los guilty pleasures. Y el caso es que,… pues eso,… un pastiche.

Y a partir de ahora… ¡¡¡AVISO!!! ¡¡¡ESPOILERS!!!

El episodio se titula Valles Marineris. Si. Como un famoso accidente geográfico del planeta Marte. Un impresionante sistema de cañones grabado en la superficie del planeta rojo de 4500 km de longitud, 200 km de anchura y 11 km de profundidad máxima. Y en este episodio, a través de una misteriosa anomalía con profusa utilización de los adjetivos “cuántico” y “cuántica”, viaja al pasado. Exactamente a 65 millones de años en el pasado. A un sistema con un planeta sospechosamente similar a la Tierra con dinosaurios, y otro muy similar a Marte, pero con agua. Y con una civilización humanoide (aunque los simios no han tenido tiempo ni ocasión de evolucionar), muy parecida físicamente a los humanos, salvo que pueden atravesar las paredes por… cosas “cuánticas”. No me digáis que no habéis conocido nunca una ficción televisiva, cinematográfica o literaria en la que alguien viaje al pasado justo poco antes de que caiga el meteorito en el Yucatán.

Y mira tú que hay una guerra que involucra a un “quinto” planeta entre las órbitas del Marte oceánico y el Júpiter de toda la vida. Existe una saga literaria que comienza con un planeta similar en el que sus habitantes se lían a tiros constantemente y acaban destruyendo el planeta, escrita por James P. Hogan, y que tuve ocasión de leer hace un tiempo. Claro que en lugar de estar habitado por primates inteligentes, resulta que en esta ocasión está habitado por insectoides fríos e irracionales que atacan Marte lanzando asteroides. ¿Alguien se acuerda de la obra más famosa de Robert A. Heinlein?

La rematadera viene cuando cierto tripulante de la Enterprise de muy larga vida recuerda haber visto una anomalía espacial similar a la que los transporta al pasado cuando viajaba en una ¡¡¡cabina de teléfonos!!! Ya no solamente estamos ante un pastiche, sino ante un caso de universos cruzados con otra famosa serie de ciencia ficción. Estupendo. Fantástico. El pastiche por excelencia y elevado a su máxima expresión. Aun podríamos encontrar más referencias, pero ya está bien. Y que conste que, este episodio, me divirtió mucho. Muy entretenido. Seguiré atento al resto de la temporada. Y por cierto, Chapel sale casi nada. Y hay una vulcaniana nueva. Que confirma algo. Al contrario que lo que sucede con la enfermera Chapel, esta serie se especializa en sacar feas a mujeres muy guapas. Así que será por otra cosa por la que la veo.