Viajes; resumen del viaje a Salamanca (y Medina del Campo)

Viajes

Fotos realizadas con Fujifilm X100VI.

Entre el lunes y el jueves de esta pasada semana, del 2 al 5 de marzo de 2026, he estado con unos amigos en Salamanca. Con la excusa de ayudar otros amigos que se han mudado a vivir a esta ciudad castellana, nos hemos escapado unos pocos días. A efectos prácticos, teniendo en cuenta que echas buena parte del día en el desplazamiento, son dos días y una mañana lo que puedes aprovecha la ciudad. De sobra, y aun nos dio para ir a pasar una tarde a Medina del Campo.

Salamanca, fachada de las Aulas Mayores de la universidad, donde está la rana.

La verdad es que la ayuda que precisaban estos amigos se la podíamos haber prestado sin problemas en una tarde desde casa y a través de internet… pero, ¿dónde hubiera estado la gracia? Llevan allí instalados menos de tres meses, estarán allí durante dos o tres años, sin intención de quedarse, y había que aprovechar, porque luego dices eso de queda tiempo, queda tiempo y a lo que llega el momento, se han vuelto a su casa de verdad… y nos hemos quedado sin visitar Salamanca.

Salamanca, Museo de Historia del Automóvil.

Yo estuve en Salamanca en una ocasión hace… buff, ¿35 años? Sip. En junio de 1991. Había asistido a un congreso médico en Mérida, y un compañero y amigo propuso que le acompañáramos de vuelta a Zaragoza dando un rodeo por Valladolid, donde hicimos noche, y donde vivían sus padres. En aquel sábado de desplazamiento entre Mérida y Valladolid no se podían hacer maravillas. Pero nos dio para visitar el centro histórico de Cáceres por la mañana y dar un paseo por Salamanca por la tarde. Visitar la Plaza Mayor y callejear por los edificios históricos de la Universidad, a buscar la rana. Que yo encontré sin saber que había una rana y que había que buscarla. Pero cuando lo cuento, la gente me mira con escepticismo y no se lo cree. Así que no insistiré en como fue.

Salamanca, Akihito y Michiko en latín, entonces príncipes herederos, hoy en día emperadores eméritos de Japón. ¡Cómo pasa el tiempo!

En esta ocasión, hemos tenido tiempo de sobra para callejear exhaustivamente por el centro histórico de la ciudad. Lo cierto es que, con la luz suave que hemos tenido estos días, y el tono cálido de las piedras de los edificios de antaño, la ciudad estaba bonita. Muy agradable. Acogedora. No había mucho turismo. Realmente, mucho menos del que esperábamos. Pero está muy animada por los estudiantes que allí estudian llegando de diversas partes de la geografía española y mundial. Mucho italiano de Erasmus y mucho asiáticos aprendiendo el idioma en los numerosos centros más o menos oficiales, más o menos vinculados a la universidad, que te encuentras por la geografía Salmantina.

Salamanca, turronera junto al mercado central.

No voy a insistir en todos los lugares que hemos visitados. No hemos sido exhaustivos, pero sí bastante completos. Y la verdad es que nos lo hemos tomado con tranquilidad, y con unas cañas y unas tapas de jamón de vez en cuando. Que es la mejor forma de disfrutar de estas ciudades.

Salamanca, tímido autorretrato en una sala capitular del convento de los dominicos de San Esteban.

Como vimos que teníamos tiempo de sobra, y ante la recomendación de alguien que conocimos, pasamos una tarde en Medina del Campo. Esta a 35 minutos en tren desde Salamanca. Y yo la recordaba de las clases de ciencias sociales de la EGB como uno de los dos “nudos ferroviarios” de Castilla la Vieja, junto Venta de Baños. A los tecnócratas que dominaron el tardofranquismo parecía que eso de los nudos ferroviarios y los polos de desarrollo, y los pueblos de colonización y la concentración parcelaria, les importaba mucho. Es curioso lo similares que son las dialécticas de todas las dictaduras. La de sus odiados países comunistas también insistía en logros y conceptos similares. Muy parecidos.

Medina del Campo, el antiguo nudo ferroviario.

El caso es que Medina del Campo nos decepcionó. Su nudo ferroviario es una estación enorme, demasiado grande para las necesidades de la población, aunque se veía actividad de clasificación de mercancías. Y con el tamaño que viene no les han cabido las vías de la alta velocidad… y han hecho otra estación nueva… fuera de la ciudad. Estos rollos de la alta velocidad. Su Plaza Mayor de la Hispanidad, la mayor plaza de España, inmediatamente vimos que no es la mayor plaza de España, ya que claramente es inferior en tamaño a la del Pilar de Zaragoza.

Medina del Campo, castillo de la Mota.

Consultamos las superficies rezando a Santa I. A., 14000 m2 para la de Medina, 24000 m2 para la de Zaragoza. Realmente estos conceptos de haber quien la tiene más grande me parecen absurdos y estrechamente provincianos. Y finalmente, el castillo de la Mota, que está muy bien por fuera, pero que es aburrido por dentro, porque no dejan conquistar las almenas ni la torre del homenaje. Leímos que durante el franquismo fue ocupado por “el Movimiento” para algún tipo de cosa… Apropiación de lo público por el partido único.

Medina del Campo, plaza Mayor de la Hispanidad.

Y ya que estamos con lo de los trenes,… pues 45 minutos de retraso a la ida, ya salimos de Zaragoza con 25 minutos, por las obras de mantenimiento en la línea de alta velocidad… pero el desesperante tramo entre Tudela y Miranda de Ebro hizo el resto. Y a la vuelta,… sin problemas hasta Miranda de Ebro, donde cogimos un retraso de 60 minutos por que la rama que había de acoplarse viniendo desde Galicia iba “así”. Y entre Miranda de Ebro y Vitoria, 27 kilómetros de recorrido, 72 minutos más, y en Zaragoza el retraso total ya fue de 2 horas y 50 minutos. Era como volver a las minutadas de retraso que se medían en horas de los trenes de mi infancia, cuando para los tecnócratas era importante que los niños aprendieran los nudos ferroviarios donde los trenes cogían horas de retraso.

Miranda de Ebro, esperando durante una hora a que llegue la otra “mitad” del tren antes de seguir viaje.

Recomendaciones fotográficas; cine, ríos y noches de verano

Sin categorizar

Fotografías: Agfa Synchro Box con Fomapan 200 Creative

Hoy empiezo un experimento. En mi Cuaderno de ruta llevo expresando desde hace varias semanas mi deseo de simplificar mi vida. Y lo cierto es que ese mismo Cuaderno de ruta, que llevo redactando desde hace más de 21 años, tal y como está ahora me resulta una operación un poco pesada. Alojado en WordPress, creo que es mucho más complejo de lo que necesito para comunicar lo que quiero comunicar. Por eso, empiezo las pruebas para trasladar el Cuaderno de ruta a Substack. De momento, los contenidos aparecerán en las dos plataformas. Esta entrada la encontraréis también en Cuaderno de ruta Versión 4 (beta).

Comentar que las fotografías de hoy aparecerán comentadas desde un punto de vista técnico en Carlos en plata. No voy a integrar los dos entornos en publicación en uno. Seguiré diferenciando los asuntos generales relacionados con mis actividades de tiempo libre, culturales, y viajes, de las cuestiones técnicas de mi afición a la fotografía. Veremos como va funcionando. No sé. De momento, empiezo con esto. Ya veremos dónde me lleva.

Y vamos con un contenido que es típico de mis domingos; las recomendaciones fotográficas. En esta ocasión, después de haber salido un rato a caminar, airearme y hacer algunas fotos. Hoy no ha sido una jornada fotográfica inspirada. Y es que no tenía la cabeza donde tenía. Cosas que pasan.

La primera es repasar la obra del cineasta Yorgos Lánthimos, pero como fotógrafo. Recojo esta recomendación a partir de un artículo en Aesthetica Magazine de hace unos días, nos mostraban y nos hablaban de las fotografías de Lanthimos, realizadas de forma simultánea a los rodajes, en las periferias de las localizaciones de sus películas. Fotografías en ocasiones misteriosas, que resuenan con los temas de sus películas, siempre algo enigmáticos, tanto en sus tesis como en el desarrollo de los caracteres de sus personajes. Por cierto. Sus fotografías son más variadas y diversas de lo que el artículo de la revista en línea muestra. Por eso, mejor visitar el enlace a la página web del propio Lánthimos.

La segunda recomendación procede de un libro que estuve pensando en adquirir, de la japonesa Aya Fujioka (Instagram). Fujioka nació en Hiroshima en 1972 y lleva ya una carrera de cierta envergadura. El libro en cuestión es su serie Kawa wa yoku 川はゆく, en la que enfoca su mirada sobre su propia ciudad natal, pero fuera de los tópicos asociados al bombardeo atómico, aunque este sea un presencia constante en la ciudad. Cruzada por los varios brazos en los que se divide el río Ōta, en cuya desembocadura se asienta la ciudad, la fotógrafa sigue el flujo de estos cursos de agua para revelar en lo cotidiano la esencia de la población. Todavía no me he decidido en la compra. Pero lo cierto es que me apetece.

Finalmente, Robert Adams. Me volvió a la cabeza este fotógrafo norteamericano a partir de un artículo en Photobook Journal, en el que hacían una recensión de la reedición de uno de los trabajos más significativos del fotógrafo. El artículo no es muy favorable al libro… pero al libro. De alguna forma, quien lo escribe considera que no consigue reflejar adecuadamente la esencia del fotógrafo. La obra de Robert Adams la conocí en una exposición sobre su obra en una edición de PhotoEspaña. En el año 2013, en el Museo Centro de Arte Reina Sofía. Y eso me llevó a conocer al grupo de la New Topographics, y a ser consciente de que ese tema, el paisaje alterado por el ser humano, era algo que me llevaba atrayendo bastante tiempo. Y dentro del grupo, Adams es de mis favoritos. Así que, siempre que puedo, lo recomiendo.

[Cine] Tensi no tamago [天使のたまご] (El huevo del ángel) (1985)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Yo, de las criaturas que ponen huevos, que son muchas, las que prefiero son los pequeño dinosaurios aviares.

Tensi no tamago [天使のたまご] (2025; 10/20260217)

La semana pasada, para los más frikis del grupo de cinéfilos al que pertenezco, apareció una posibilidad que decidimos aprovechar. Una película de animación de hace 40 años, dirigida por Mamoru Oshii, un prestigioso director de animación japonés, con no pocos éxitos de esos que los fans acaban denominando «película de culto», aunque a veces los fans abusen del término o no sepan muy bien que significa. Quizá su película más conocida sea Ghost in the shell. Que yo no he visto. Debería buscar donde verla. La versión de animación. No la de acción real de hace unos años, que me dejó un tanto frío.

Se ha denominado a la película de hoy de muchas formas. Cine experimental. Animación de arte y ensayo. Animación (o cine) filosófica(o). Incluso cine religioso. Una joven se desplaza por un mundo asolado, de aspecto posapocalíptico. Y en un momento dado encuentra un gigantesco huevo, que asume es el huevo de un ángel, y que desea proteger. En paralelo, un joven militar que recorre el mismo mundo con un arma, una especie de ballesta en forma de cruz, aunque creo que es otra cosa, y descubre a la chica en una gris e inhóspita ciudad. La sigue. Y en un momento dado se une a ella y viaja con ella. Y ante todo, desea saber qué contiene el huevo.

Desde el punto de vista de la realización, la película tiene una realización de primerísimo orden. Con una ilustración extraordinariamente expresiva, nos sumerge en un universo lleno de misterio y metáforas. Apenas hay diálogos. Es una película eminentemente visual, que muestra el virtuosismo de Oshii y su equipo de animadores a la hora de concebir este mundo extraño y dotarlo de vida. Pero… Sí, pero. La película es muy críptica en su historia y en sus significados. La calificación de «película religiosa» se justifica por las diversas referencias a los textos sagrados cristianos. Un relato del diluvio universal y del arca de Noé, aunque con el final modificado. La imagen de la chica que protege el huevo bajo sus ropajes, ofreciendo el aspecto de una joven virgen gestante. Las referencias a los ángeles. Y otros diversos apuntes, como el mero hecho de que estemos en un mundo que parece que ha sufrido una situación apocalíptica y está, potencialmente, moribundo. Pero en ningún momento me quedó claro a mí dónde va a parar la película, o la tesis que plantea, o de qué nos quiere hablar. En un momento dado, me dio la impresión de que la película, bellamente realizada, está tan hueca como el huevo.

Es difícil dar una impresión final o una recomendación sobre la película, que sólo ha estado una semana en cartelera, en una nueva versión restaurada o remasterizada, no sé muy bien, en alta resolución 4K. Creo que sólo es apta para aquellos que está dispuestos a arriesgar. A conocer cosas distintas. O al cine no como medio de entretenimiento, sino como pura expresión artística, aunque como ya sabemos, especialmente en el arte moderno y contemporáneo, no siempre acabemos por entender el mensaje que nos traslada la obra artística. Así que, ni recomiendo ni dejo de recomendar.

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; espías caballunos lentos y seres posapocalípticos varios

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. Nunca recuerdo si la ciudad que revientan a bombazos atómicos en una de las series de hoy es Los Ángeles o San Francisco… da igual. Sólo tengo fotos de San Francisco.

En primer lugar, aunque no voy a hacer un comentario muy extenso, ya llegará el momento. Hace unos años vi el primer episodio de la serie de Apple TV Slow Horses. Tenía buena pinta,… pero luego no llegué a encontrar momento para seguir viéndola. En estos últimos años, cuando la serie ya lleva completadas cinco temporadas de seis episodios cada una, y está anunciadas dos temporadas más, hay una opinión unánime de crítica y público de que la serie es excelente. Así que le estoy dando una segunda oportunidad. He visto ya los seis episodios de la primera temporada y he empezado con la segunda. Y me está encantando. Es muy buena. Una especie de parodia del Smiley de John LeCarre, con mucha ironía y mala baba. Cuando llegue el momento, probablemente cuando me haya puesto al día con lo emitido hasta el momento, ya le dedicaré más tiempo al comentario y la opinión. Pero muy recomendable. Aunque tenga menos claro si mantiene el tono paródico de la primera temporada. Ya os lo contaré cuando sea.

Y hemos podido ver la segunda temporada de Fallout en Amazon Prime Video. Ya sabéis la serie posapocalíptica basada en un videojuego, protagonizada por Ella Purnell, Aaron Moten, Walton Goggins y Kyle MacLachlan entre otros muchos, puesto que es una serie muy coral, con elementos y ambientes muy diversos, en ese lejano oeste norteamericano en el que la civilización ha saltado por los aires por el arte y la gracia de los intereses económicos y políticos bastardos. Crítica social y política a los poderes fácticos que asaltan en estos tiempos las instituciones del estado de derecho en Estados Unidos,… y en muchos otros sitios, de formas más descaradas o menos.

Mi relación con esta serie es peculiar. Reconozco que pierdo el hilo con facilidad de todas las tramas que se narran y de sus interrelaciones. Pero me da igual. Simplemente voy viendo lo que pasa ante mis ojos por la pantalla del televisor a la espera de los grandes momentos. Porque de eso va. Esas tramas, más o menos retorcidas, más o menos claras u oscuras, con más acción o con menos, con sus ironías o con sus dramas, van llevando por el camino a momentos televisivos estupendos que hace que merezca la pena el recorrido. Eso sí no me preguntéis en qué punto está la cosa o que os cuente de forma organizada lo que ha pasado hasta el momento. Seré totalmente incapaz. Creo que en su conjunto, la segunda temporada ha sido mejor. Al menos, sus momentos cumbre han sido mejores que los de la primera, mientras que los momentos de transición no han sido peores. Seguiré viéndola. Seguiré sin enterarme de lo que está pasando en su conjunto. Pero me lo seguiré pasando bien cuando lleguen los momentos adecuados. Y ya está.

[Libro] World War 2: Pearl Harbor Through Japanese Eyes – Robert Jenkins

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Todavía se pueden ver naves de la Segunda Guerra Mundial en el puerto de San Francisco.

Una entrada breve porque no merece la pena perder mucho tiempo con este libro. En un momento dado, leyendo unas cosas sobre el inicio de la Segunda Guerra Mundial, un tema que me ha interesado, no por las cuestiones bélicas, sino por el conjunto de sinrazones y sinsentidos que llevaron a semejante conflicto, encontré una referencia a este libro en la cual se comentaba que era muy interesante porque enfocaba el ataque a Pearl Harbor desde el punto de vista de los japoneses, frente a los muchos más frecuentes y abundantes que están realizados desde el punto de vista de los Estados Unidos. Recordemos que no hace mucho leí un libro sobre Midway que trataba de describir los antecedentes, la batalla y las consecuencias desde el punto de vista, también, de los nipones, y me gustó.

El libro está escrito por un tal Robert Jenkins, y no lo encontré disponible con facilidad o inmediatez, pero buscando por ahí encontré una copia electrónica. El libro ha resultado ser un opúsculo de 46 páginas publicado directamente en formato electrónico. Y el autor parece ser muy prolífico con este tipo de opúsculos, relacionados todos con la Segunda Guerra Mundial, o en su mayoría. Desconozco si tiene formación de historiador, pero la verdad es que la forma en que está escrito no es la propia de un ensayo histórico con las referencias bibliográficas adecuadas y ordenadas, ni nada de eso. Simplemente un relato de una serie de cuestiones que el autor considera importantes y que las cuenta tal y como la piensa, más que como un análisis riguroso. Es evidente que está a años-luz del libro cuyo comentario he enlazado antes. Ni siquiera podemos decir que el punto de vista del relato sea exactamente el de los japoneses. Son más bien especulaciones, que se supone está basadas en textos que ha leído, pero que no cita ni menciona, sobre lo que pudieron hacer o dejar de hacer los almirantes nipones.

Si lo comparas con el libro antes mencionado, el que ahora comento es una anécdota más que una publicación seria. Y podemos compararlo con otro que leí en 2018 de una historiadora japonesa, que analizaba con detalle las causas y los acontecimientos que sucedieron en Japón en 1941 y que llevaron al inicio de la guerra contra Estados Unidos. Por los japoneses ya estaban en guerra con China desde hacía años, o ya habían invadido la Indochina francesa aprovechando la derrota francesa ante la Alemania nazi. Si no lo considero un desastre absoluto es porque es tan corto y se lee tan rápido… que ni te da tiempo a enfadarte por el hecho de que alguien escriba algo así, y otro lo recomiende como si fuese un ensayo histórico serio. Así que, si os encontráis con libritos, obritas cortas de un escritor con ese nombre… evitadlos. Pueden ser similares. No aporta realmente nada que no esté en otras obras incomparablemente más competentes. Ni como introducción divulgativa lo recomendaría.

[Fotos] Paseando bajo la amenaza de la lluvia por paisaje industrial

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje industrial con Fujifilm GS645S Wide 60 y Kentmere Pan 200.

Supongo que a pocos se les escapa en este país de la Península Ibérica que el invierno ha sido lluvioso, con una sucesión notable de borrascas, o como se les llame ahora, con nombre de persona. Desde luego, en Zaragoza, lugar de clima árido, escasamente lluvioso, hacía mucho que no teníamos un tiempo así de lluvioso. En cualquier caso, cuando se ha podido, hemos seguido saliendo a hacer fotos. Y quizá este tiempo ha permitido hacer cosas distintas a las habituales, o con luces distintas a las que estamos acostumbrados. No hay mal que por bien no venga. Y además, hacía tiempo que no salía a fotografiar por Cogullada y por la playa de vías para clasificación de trenes mercantes que por allí se encuentra.

[Cine] Eojjeolsugaeopda [어쩔수가없다] (No hay otra opción) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En las calles de Suwon.

Eojjeolsugaeopda [어쩔수가없다] (2025; 09/20260212)

Después de la película taiwanesa que comenté hace unos días, seguimos en Asia. Y seguiremos aún un tiempo más de una forma u otra. Ya veréis. En esta ocasión nos vamos a Corea del Sur, de la mano de Park Chan-wook, uno de los directores más interesantes y veteranos del cine de ese país, del que he visto varias películas en pantalla grande, algunas me gustaron mucho como esta, esta y esta, y otras menos, como esta. Y otras que he visto en la pequeña pantalla, como el resto de película de la Trilogía de la venganza. Si a estos antecedentes sumas que el reparto principal, intérpretes que he visto en otras película y series coreanas, es bastante interesante… había que ir a verla.

La película sigue las andanzas de un hombre que lleva 25 años trabajando en una empresa papelera (Lee Byung-hun), que está satisfecho con su vida, con su casa, con su familia, se lleva muy bien con su esposa (Son Ye-jin) con la que, a pesar del paso del tiempo, mantiene la pasión y las ganas de estar juntos, y que de la noche a la mañana se encuentra despedido y en la calle, cuando la empresa es comparada por una multinacional. Y le va a costar mucho mucho mucho volver a encontrar otro trabajo, especialmente en el sector del papel, que es de lo que sabe. Siendo su única opción un puesto de trabajo en una nueva planta papelera, debe vencer a sus rivales por el puesto. Y lo hará de la forma más expeditiva posible. Eliminándolos, físicamente, de la competición,… y de la faz de la Tierra.

Comedia negra, negrísima, sobre un individuo que pierde el norte cuando las cosas se ponen adversas y entra en una espiral de despropósitos, en la que colaboran de forma voluntaria e involuntaria las gentes que le rodean, o con la que se topa, empezando por su propia esposa. Ácida crítica al mundo empresarial moderno, al desprecio por la persona, devaluada al nivel de mero recurso prescindible, a las inteligencias artificiales y al ímpetu de poseer y aparentar para simbolizar el éxito en una sociedad donde ha que competir «a muerte». He leído varias reseñas en la que la comparaban con el gran éxito del cine coreano reciente, la oscarizada Parásitos. Sin embargo, son dos películas, fenomenalmente hechas e interpretadas ambas, pero con un tono muy distinto. Aquella era un drama, por no decir una tragedia, disfrazada de comedia. Esta, como ya he dicho, es pura comedia negra. Y con un mensaje que, si lo miras bien, es bastante desesperanzado.

Ya he mencionado el buen trabajo actoral, y hay que reconocer que la realización está a la altura de lo esperable en un director como Park. Pero dicho esto, he de reconocer que a mí me dejó al final un poco más frío de lo que pensaba. No os equivoquéis. La disfruté y la considero recomendable. Pero sin embargo, quizá esa otra con la que es comparada y que sin embargo es muy distinta, ha elevado de tal forma las expectativas… que… bueno, satisfación = (expectativas cumplidas)/(expectativas depositadas). Pero bueno… no os quedéis solo con mi opinión, id a verla y comprobadlo vosotros mismos. Y por favor, ¡dejad de tener prejuicios por el hecho de que es una película asiática! ¡Y vedlas en versión original, si queréis apreciar el producto auténtico sin adulterar!

Dirección: ****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; las mafias no son para mí

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. … .

Cuando me recomendaron Mobland/Tierra de mafiosos, según prefiráis el título en inglés original, yo la he visto en versión original, o lo prefiráis en castellano, me llamaron la atención dos cosas. La elevadísima valoración de la serie tanto entre el público como entre la crítica, así como el impresionante reparto de la misma, fundamentalmente británico e irlandés, uno de esos repartos que sabes que siempre está bien. Con este reparto, en el peor de los casos la cosa va bien. Cuando el material lo permite y están inspirados, con oficio para dar, vender y arrasar, son insuperables. Así qué… había que verla.

Aunque… la serie tenia un pequeño gran inconveniente. Para mí. No necesariamente, o seguramente no, para otros. Es una serie sobre mafias y mafiosos. Y este es un género que, por muy brillante que sea la realización y la interpretación, me suele cansar enseguida. No obstante, arriesgué. Creo que he tardado cuatro o cinco meses en ver los diez episodios de aproximadamente 50 minutos de los que consta la serie. Viendo un par de episodios. Pensando, ¡jo, qué bien lo hacen, qué buena que es! Descansando unas semanas… viendo otros dos episodios… ¡mira que son buenos estos actores. Nuevo descanso de varias semanas. Otros dos episodios,… ¡anda, si sale Jordi Molla! Haciendo de mejicano… pero si es catalán… y el acento que tiene quizá no sea muy catalán, pero seguro que no es mejicano, acento estándar castellano, el llamado «neutro», el de los presentadores de los telediarios… (al menos en la versión original, en la que de vez en cuando suelta una parrafada en español). Descanso por Navidad, y en dos tirones más de otros dos episodios cada uno… terminé de ver la serie. Es lo que soy cuando veo una de mafiosos. Y no tengo remedio. Por buena que sea la serie.

Y la serie es muy buena. Con Tom Hardy, como protagonista número uno, el principal sicario de confianza de los Harrigan, unos mafiosos liderados por Pierce Brosnan y Helen Mirren, casado con Joanne Froggatt, y buen amigo de Paddy Considine, el hijo menor de Brosnan y Mirren. Que están locos. Especialmente Mirren. Y el «nietísimo», «hijo» de Considine y Lara Pulver, que es otro loco destalentado (Anson Boon), que en una juerga se carga al hijo de Geoff Bell, que es el líder de otra banda de mafiosos, lo cual da lugar a la guerra entre ambas bandas. Una de esas guerras entre mafiosos donde no te puedes fiar de nadie, todo el mundo juega con las cartas marcadas, y la sorpresa surge cuando menos te lo esperas.

La serie es realmente muy buena. Como ya digo, el reparto está insuperable. Son muy buenos. Todos. Todos los que he mencionado, y los muchos que me he dejado en el tintero, porque el reparto es amplio, muy coral, a pesar de que el punto de vista principal de la narración es el de Hardy. Sin duda de lo mejor que he visto en los últimos años, y con una fama muy muy merecida. Lo único es… que a mí, las de mafiosos, me cansan enseguida. Realmente, mi interés por estos temas, es muy limitado. Es lo que hay. Habrá segunda temporada. Porque ya están rodando. ¿La veré? Ya veré. Mi apetencia es escasa por el tema, pero… ¡son tan buenos actuando esta gente!