Fotografias del castillo de Kronborg en Helsingør, Dinamarca, la Élsinor del «Hamlet» de Shakespeare, y que aparece en forma de panorámica aérea, inconfundiblemente, al principio de la película.
Hateshinaki Sukāretto [果てしなきスカーレット] (2026; 14/20260322)
Últimamente he bajado ligeramente el ritmo de publicación y se me acumulan los temas a comentar. Ahora mismo tenía dos películas pendientes de comentario, y en un tris he estado de comentarlas al mismo tiempo. Pero son muy distintas… ya veremos como lo organizo. De momento vamos con una de animación japonesa que nos llegó de la mano del director Mamoru Hosoda. Hosoda hizo en su momento un par de películas de animación absolutamente estupendas; ambas las vi en televisión. No creo que se llegasen a estrenar en salas en su momento. Al menos en Zaragoza.

Una de ellas fue las aventuras de una chica de instituto capaz de dar saltos en el tiempo, y que me pareció un ejemplo claro de cómo hacer una película divertida y con corazón al mismo tiempo sin necesidad de grandes alaracas. Y luego estuvo esa joya llena de sentimiento que fue la historia de dos hermanos que son distintos al resto de los niños y son cuidadosamente protegidos por su joven madre. Cine de animación con corazón. Hosoda ha realizado o participado también otros proyectos muy interesantes. Así que cuando se anuncia una nueva película suya, la expectación, y las expectativas, crecen considerablemente. Y esto puede ser un problema.
La anterior película de Hosoda fue una reinterpretación de la historia de La bella y la bestia, que en su momento me gusto bastante… aunque mi recuerdo de ella no se ha sostenido especialmente bien. Quizá hoy en día la valoraría con más rigor. Fue un ejemplo de cómo el director se ha alejado de la fórmula de aquellas películas que tanto me gustaron; sencillas pero elegantes, y con corazón. De repente, con un buen presupuesto, apostó por un espectáculo visual aun a costa, hasta cierto punto, de la historia. No obstante, estuvo bien aquella película también.

En esta ocasión Hosoda vuelve también a una historia clásica, la de Hamlet. No adapta la obra de Shakespeare. Aprovecha sus elementos, transformando al príncipe de Dinamarca en la princesa Scarlet. Que tras ser envenenada por el traidor asesino de su padre, se ve envuelta en una serie de peripecias en el ultramundo, en el lugar a mitad de camino entre los vivos y los muertos. Donde en compañía de un joven del siglo XX, que presuntamente no está muerto aún, habrán de luchar contra la tiranía del rey usurpador que ha llegado también a ese lugar.
Visualmente no hay quejas. Es obvia la habilidad de Hosoda para crear universos. En esta ocasión un universo más oscuro, casi bordeando con el cine de terror, de alguna forma. Una historia no carente de violencia y de reflexiones sobre el bien y el mal. Pero de alguna forma el relato sufre todavía más que en la anterior película del director esa supeditación de la historia a la forma. La peripecia de la heroína es compleja de un modo forzado… incluso confuso. Y la forma en que se presenta a los personajes es con un cierto histrionismo, con muchos excesos que se supone deben transmitir emociones… pero que en ocasiones dejan frío.

La película no está mal, pero a mí no me ha acabado de convencer. Hosoda, nuevamente con medios para hacer, se ha dejado llevar por las formas sobre el fondo. Perdiendo lo importante de aquellas películas que hicieron que esperase con expectación sus nuevos proyectos; el alma, el corazón. Kokoro 心, como lo llamarían los nipones.
Valoración:
Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***





















































