Fotografías realizadas en la estación de Castejón, Navarra, con Fujifilm GFX 50R y GF 80 mm. Disponible también en versión Substack.
No he elaborado entrada en Carlos en Plata explicando las cuestiones técnicas de las fotos. Con las fotografías digitales sólo lo hago cuando hay alguna novedad que merezca reseñarse. Pero este equipo Fujifilm ya ha pasado a constituir una parte importante de mis paseos fotográficos en este verano, sustituyendo en gran medida al equipo Canon que languidece en mi estantería, y comentar las fotos desde ese punto de vista sería rutinario.

Pero no así su contenido. Lo pasamos bien haciendo fotografías en Castejón, Navarra, ayer sábado a primera horas de la mañana. También hice fotografías con la Hasselblad, un par de rollos. De esas sí que hablaré. Pero el objetivo del viaje fotográfico era el “Platanito”. Oficialmente, la unidad eléctrica 443-001, un prototipo que empezó a circular por las vías españolas a finales de los años 70, con velocidades muy altas para la época. Demasiado moderno para su época y para el país que era España en aquellos momentos.

Llegó a hacer algún servicio comercial y servicios turísticos hasta que fue retirado en 1987. El tren acabó estacionado en Castejón en 1994 con intención de ser preservado de alguna forma. La segunda foto que muestro fue realizada en la primavera del 2000 y ya mostraba signos de decadencia con óxido y pinturas levantadas. Estamos en un país en que preservar la historia no parece interesar a nadie. Hay poco respeto para nuestra historia. Especialmente por los que más presumen de “patriotismo”, ¿patrioterismo?, que son los que más la desvirtúan o la ignoran.

Ayer llegábamos en tren a Castejón con el amanecer, un poco antes de las 7:20 de la mañana. Y estuvimos hasta las 8:50 en que salía el tren de regreso a Zaragoza. No merecía la pena estar más tiempo. Fue el rato de mejor luz del día. Aunque al final nos fue más corrido de lo pensado, por lo menos a mí, que hice dos rollos de película de formato medio, aunque no de la forma que pensaba, por un despiste. Ya lo contaré.

Como veis en las fotografías, desatendido y a la intemperie, vandalizado con grafittis, realizados por gentes que reivindican su derecho a expresarse con su arte, pero desprecian el producto del ingenio y la creatividad de otras gentes. Difícil será que respetemos su arte y a ellos mismos sino expresan un reciprocidad. Pero son ignorantes, no saben lo que están vandalizando. Tan ignorantes como los responsables políticos y culturales que no ponen los medios para preservar los elementos importantes de nuestra cultura y nuestro pasado industrial.

Aunque esto escriba, dudo que aunque alguien con capacidad de decisión lo leyese sirviese para nada. Muchos, mucho más autorizados que yo, un simple aficionado a la fotografía que encuentra una motivación estética en el mundo del ferrocarril, elevan la voz para denunciar esta desidia y esta incultura con efectos nulos. Y así será, porque ignoramos nuestra historia. Y ya lo dijo George Santayana,«Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo». Qué pesimista me siento en los últimos tiempos respecto al futuro. Lo único que espero es que cuando pinten bastos yo ya haya abandonado este mundo. Pero igual soy demasiado optimista a este respecto.






















































