Fotos tomadas en Seúl, en el barrio tradicional de Bukchon. Entrada también con versión en Substack.
Park Eun-bin es una actriz surcoreana que en un momento dado se hizo muy popular. Yo la vi primera vez en la primera serie surcoreana que vi que no me pareció un mero guilty pleasure, que era una serie con interés propio. Pero su papel de abogada neurodivergente, creo que la hizo saltar a la fama especialmente. Al menos fuera de su país. Quizá en Corea del Sur ya había alcanzado cierto estatus. No lo sé. El caso es que a mí, me cae bien, creo que tiene capacidad interpretativa, incluso si alguna de sus series se me atragantó.

Actriz predominantemente de comedia, aunque creo que capaz también de papeles o situaciones dramáticos, recientemente he podido ver la última serie que ha protagonizado, The Wonderfools, título original en inglés, aunque escrito a la coreana (원더풀스, Wondeopulseu). En español la han titulado tontamente como Los Superfrikis. No. No va de friquis. Va de tontos. Fools. Aunque sean con buen corazón.
En alguna ciudad de provincias surcoreana vive nuestra protagonista, joven de 30 años, sin oficio ni beneficio, con una enfermedad cardíaca de mal pronóstico, al cuidado de su abuela, a la que ayuda en el restaurante pelando cebollas. Junto con un amigo que no anda sobrado de neuronas. Y además se juntan con el marido de la florista, que tampoco es de muchas luces, y sufre una curiosa paranoia con el fenol. Y por allí aparece un tipo, un funcionario municipal, que en un momento… parece tener algún tipo de superpoder. En un momento en del que los tres tontos van a preparar un falso secuestro de la chica para sacar dinero a la abuela, todo se estropea, la chica muere, van a parar todos a un vertedero ilegal, quedan contaminados con los vertidos, la chica resucita, y todos quedan con superpoderes… que en ocasiones parecen absurdos,… y que no saben usar.

Pero claro,… hay un científico malvado, y unos adversarios también con superpoderes. Y la abuela no parece tan inocente como parece. Y un grupo de pirados forman una secta y esperan el apocalipsis. Y… Bueno. Ya os imaginaréis. Una parodia del género de superhéroes con un mucho de comedia chalada, y algunas dosis de drama y de acción, para ocho episodios que, aunque irregulares, resultan entretenidos. Con Park como principal puntal, junto con alguno de los secundarios.
Se deja ver. Y me ha reconciliado con la ficción surcoreana en serie que últimamente no me muestra nada que realmente me interese mucho. Y tiene toda la pinta que tienen en mente hacer una segunda temporada. O por lo menos han dejado abierta esa posibilidad. Dependerá de como hayan valorado su éxito. Supongo. Parece que ha sido muy bien recibida en todo el mundo.






















































