Fotografías tomadas en Shibuya, Tokyo, ya que es en la capital japonesa donde transcurre la acción de la novela. La entrada también su versión en Substack.
Ando con poquísimo tiempo. Pero aunque sea rápido, quiero seguir haciendo comentarios de los libros que he leído, porque además tengo un muchos pendientes de comentar. Este es otro de los que leí estando de vacaciones. Escrito por la japonesa Asako Yuzuki, me gustó mucho. Una visión crítica, muy lúcida, en relación al papel de la mujer en la sociedad japonesa, y en otras sociedades, y en relación a muchas otras cosas.

Yuzuki es una escritora relativamente joven, nacida en 1981, de quien no había leído nada. Aunque tuve ocasión de ver una teleserie basada en una de sus obras; una serie curiosa, que no dejó de tener su interés. Y en esta ocasión nos presenta a una periodista, que está en un punto de su vida profesional en el que, o consigue un reportaje rompedor que la haga subir en su carrera, o se queda estancada. Y la ocasión se la brinda la acusada de asesinato de una serie de amantes, en prisión preventiva, que se niega a hablar con la prensa, y cuyo físico, con sobrepeso, rompe los esquemas de la sociedad sobre lo que es una mujer atractiva. Y que accederá a hablar con la periodista. A cambio de que empiece a interesarse por la comida… con mucha mantequilla.

Aunque a lo largo de la historia encontraremos tanto personajes masculinos como femeninos, las protagonistas de esta historia son las mujeres. Mujeres convencionales, amas de casa que renunciaron a su carrera profesional para casarse y, eventualmente, tener hijos. Mujeres profesionales, que priorizan esa carrera profesional. Mujeres que se salen de la norma aceptable, vendiendo de alguna forma sus servicios a los hombres. Mujeres de todo tipo, que tienen que vivir bajo el estrés de responder, o negarse a responder, a los estándares establecidos por la sociedad.
Pero son esos estándares los que Yuzuki pone en solfa; el físico, el trabajo, las relaciones con los hombres, la maternidad… Todo ello con una mezcla que aúna algo de drama y algo de humor. Algo de ironía y algo de absurdo. Reflexión y hechos concretos difíciles de interpretar. Pero con un mensaje final que aporta cierta esperanza. Porque todos podemos encontrar una red, social, en el buen sentido tradicional de la expresión, que nos sostenga, que evite que si caemos no podamos volver a alzarnos. A mí me ha gustado mucho. Y el paso del tiempo no ha disminuido esa sensación. Por cierto, parece que el libro está inspirado por un caso real.

























































