En las fotos, quien esto escribe en compañía del maestro Yoda, en San Francisco, cuando me quedaba una moderada esperanza por el universo Star Wars. Tambien en versión Substack.
Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026; 24/20260609)
Cuando hace un tiempo me enteré de que Disney volvía a producir largometrajes de la franquicia Star Wars, y que el primero de ellos tendría como protagonistas a Mando y Baby Yoda (lo siento, me niego a usar el estúpido nombre que le han puesto),… ciertamente no sentí nada. No me hizo ninguna ilusión. Indiferencia absoluta. Lo cual,… para alguien que veía las películas de la saga al menos un par de veces cada vez que las estrenaban… pues ya podéis imaginar lo que opino de los derroteros por los que Disney ha llevado a la franquicia.

Cierto es que The Mandalorian, junto con Andor, esta es la mejor desde mi punto de vista, son las que se salvan. Junto con las antologías conceptuales de Star Wars: Visionsen el campo de la animación japonesa. The Mandalorian es un entretenimiento digno, Star Wars: Visions es el tímido intento de aportar imaginación, innovación y una expansión real del universo de ficción, y Andor es la única que aporta algo al gran arco histórico que representa la saga en su conjunto. Todo lo demás es absolutamente prescindible y no aporta absolutamente nada positivo a la saga. Mera operación de ingreso de dinero y venta de mercadería por parte de Disney.
Pero mi impresión era que esta película iba a ser simplemente un episodio “glorificado” por su pase por la gran pantalla de la serie de televisión. Y lamentablemente siento que estaba en lo cierto, pero de la peor forma posible. De hecho, mi intención era pasar de verla en la pantalla grande y verla cuando la llevasen a la pequeña pantalla. Por las cifras de recaudación, parece que esta idea se nos ha ocurrido a muchos. Al final, tras poner algunas condiciones ineludibles a la primera invitación para verla, que era verla en versión original, no doblada, y rechazar la segunda invitación, porque cada vez me apetecía menos, acepté la tercera porque me dijeron que estaba invitado de verdad, sin tener que pagar nada, a la sesión de cine y a las cervezas de después.

He dicho que de la peor forma posible, porque el argumento no tiene ni pies ni revés. Es como si hubieran comprimido tres o cuatro episodios de la serie en una película, pero de mala forma. Las interpretaciones son malas. O en el mejor de los casos, desganadas. Los efectos especiales y generados por ordenador, mediocres. Y el conjunto, absurdamente infantilizado, especialmente por culpa de Baby Yoda y de ese grupito de cuatro minúsculos seres que hacen banda con él en un momento dado. Malo.
Sinceramente, Disney quiere ingresar dinero, todo el que pueda, a partir de la franquicia. Pero lo está haciendo a base de destrozar el universo que tanto quisimos algunos desde nuestra adolescencia. Una cortina de luto cubre nuestro corazón por culpa de las puñaladas con las que Disney esta acabando con una saga mítica. Que Dave Filoni y Kathleen Kennedy sucumban entre múltiples sufrimientos, que el cuerpo se les llene de llagas purulentas fétidas, y que una diarrea incoercible arruine sus últimos años de vida. Ahí queda mi maldicion. Ah, y Jon Favreau, que dirige este despropósito, también. Al reparto no lo mencionaré para no avergonzarlos más de lo que deberían estar si tuvieran un mínimo de vergüenza.
Valoración:
Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **
































































